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Especial: Fiesta de la Primavera conecta culturas en Perú a través de la danza del dragón y la cultura gastronómica china

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Feb 16, 2026
LIMA, 14 feb (Xinhua) — La Fiesta de la Primavera es, para muchas personas en Perú, una celebración que se expresa a través del movimiento, el sonido de los tambores y la reunión colectiva, donde la danza del dragón, el león y la cena que reúne a las familias se convierten en un lenguaje que transmite buenos deseos, memoria y renovación. Esa experiencia une a Gonzalo Zhou, joven peruano de padre chino y madre peruana con raíces chinas, y a Cielo Zárate Rivadeneyra, peruana de pura cepa, quienes comparten la celebración desde un mismo espacio: el grupo Chung Shan, dedicado a la danza del dragón y el león durante el Año Nuevo Lunar. Por un lado, la Fiesta de la Primavera ha estado presente desde prácticamente el nacimiento de Gonzalo, según explicó él mismo a Xinhua, siempre ligado a la danza, ya que desde pequeño acompaña a su padre y a su familia en las presentaciones que realizan cada año en el centro de Lima. Con el paso del tiempo, la danza se convirtió en el recuerdo más fuerte que asocia a esta fecha, una tradición que se repite anualmente y que marca su forma de entender la celebración más allá de lo simbólico. En su entorno familiar, el festival se vive como un momento de profunda unión en el que comparte cenas, paseos y largas jornadas con padres, abuelos y hermanos, reforzando vínculos que considera fundamentales. La comida ocupa un lugar central en esa reunión, con una mesa abundante de platos tradicionales chinos, donde cada preparación tiene un significado relacionado con el destino y la prosperidad del nuevo año. A lo largo del día central, Gonzalo organiza su tiempo priorizando la cena familiar antes de volver a las danzas, que suelen extenderse hasta la madrugada por la cantidad de presentaciones programadas. Al finalizar la jornada, describe una sensación de satisfacción por haber compartido con su familia y, al mismo tiempo, haber danzado un año más con su grupo, actividad que considera esencial dentro del festival. Mantener viva esta tradición en Perú, señala, es una forma de asegurar que la cultura no se pierda y continúe transmitiéndose entre generaciones, incluso en un contexto distinto al de China. Para Cielo, en cambio, el acercamiento al Festival de la Primavera comenzó hace aproximadamente dos años, desde la curiosidad por las artes marciales. Su paso por la danza del dragón y el león se transformó, además, en una experiencia que describe como impactante y profundamente significativa. Desde su perspectiva, celebrar el Año Nuevo Lunar a través de la danza es vivir un nuevo inicio, un momento especial que se siente distinto a cualquier otra presentación del año pues, según narra, en esa fecha percibe una emoción más intensa en el público, especialmente cuando las personas esperan que el león se acerque, le ofrecen lechugas y participan activamente del ritual. Esa interacción, explica, convierte la presentación en algo más que un espectáculo, pues observa cómo los asistentes se interesan por la cultura y muestran respeto por la tradición. Para ella, danzar en la Fiesta de la Primavera en pleno centro de la capital peruana significa energía, compromiso y el deseo de que cada movimiento salga mejor que nunca por tratarse de una fecha especial. También ha conversado con Gonzalo sobre el significado familiar del festival, lo que permitió a Cielo comprender la importancia de la reunión y la continuidad cultural dentro de su celebración. Considera que el interés creciente del público peruano demuestra que la danza funciona como un puente cultural que conecta distintas historias y orígenes. Fin

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