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Enfoque de China: Nueva hoja de ruta impulsa desarrollo verde de China

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Mar 13, 2026

BEIJING, 12 mar (Xinhua) — Con el esquema del XV Plan Quinquenal (2026-2030) para el desarrollo económico y social nacional aprobado durante la sesión legislativa nacional, que se clausuró hoy jueves, la nueva hoja de ruta del desarrollo de China está llamada a configurar los caminos del país hacia una modernización que se distingue por su forma de interactuar con la naturaleza. El período 2026-2030 constituye una etapa crítica para China en su propósito de lograr básicamente la modernización socialista para 2035, manteniendo la armonía entre el ser humano y la naturaleza como un rasgo distintivo de la modernización china. Con objetivos cuantificables en cuanto a reducción de carbono, control de la contaminación y protección ecológica, el documento ofrece esa hoja de ruta orientada a la transformación verde integral del país. COMPROMISO PERMANENTE Entre los 20 principales indicadores del desarrollo económico y social de cara al período del XV Plan Quinquenal, cinco están relacionados con el desarrollo verde y bajo en carbono, según el esquema del pan. Notablemente, se prevé una reducción acumulada del 17 por ciento en las emisiones de dióxido de carbono por unidad de PIB en los próximos cinco años, al tiempo que se elevará la participación de las energías no fósiles en el consumo total hasta el 25 por ciento, frente al 21,7 por ciento registrado en 2025. «Se aprecia en el borrador del esquema que la determinación de China de impulsar la transición verde es constante, independientemente de cómo evolucione la situación internacional», declaró Wu Fenggang, asesor político nacional y economista del Instituto del Socialismo de Jiangxi. «Esta resolución estratégica es, en sí misma, la mayor contribución a la economía mundial». Calificar el desarrollo verde como «el rasgo definitorio de la modernización china» no es solo un lema para el país, sino que representa una elección estratégica basada en las realidades nacionales y una visión a largo plazo. «Para China, se trata de una vía de desarrollo fundamental elegida tras una profunda reflexión histórica y representa una opción práctica que trasciende el modelo tradicional de modernización occidental», señaló Xiang Yafang, investigadora de la Universidad Donghua de Shanghai. Esta elección tiene sus raíces en el ideal tradicional chino de la «armonía entre el ser humano y la naturaleza», expresado frecuentemente por filósofos antiguos como Laozi y Zhuangzi. A diferencia de los paradigmas que tratan la naturaleza como un recurso a dominar, esta visión del mundo considera al ser humano como parte integral de un todo interconectado, abogando por una coexistencia simbiótica en la que la humanidad y la naturaleza prosperan juntos. La articulación moderna de que «las aguas cristalinas y las montañas exuberantes son activos invaluables» ha transformado esta filosofía en un poderoso motor político. Al enfatizar que el desarrollo económico no debe lograrse a costa del medio ambiente, este enfoque se alinea con la búsqueda socialista del bienestar público, brindando beneficios ambientales para la salud y la prosperidad de las personas. Más allá de la filosofía, el desarrollo de China está moldeado por una realidad fundamental: una población masiva con recursos per cápita relativamente escasos, afirmó Yu Hai, subdirector del Centro de Investigación de Políticas para el Medio Ambiente y la Economía del Ministerio de Ecología y Medio Ambiente de China. Con menos de la mitad de la tierra cultivable mundial promedio por persona, solo una cuarta parte de los recursos promedio de agua dulce per cápita y apenas una quinta parte del área forestal global promedio por individuo, el modelo de desarrollo tradicional de crecer primero y limpiar después no es sostenible en China. En respuesta a este llamado característico de la modernización china, el esquema del plan presentó un conjunto de tareas y objetivos para acelerar la transición ecológica en todos los ámbitos durante los próximos cinco años. El país acelerará el cambio hacia prácticas de producción y estilos de vida respetuosos con el medio ambiente, y garantizará que se logre el objetivo de alcanzar el pico de emisiones de carbono antes de 2030 según lo planeado, allanando el camino para alcanzar la neutralidad de carbono antes de 2060. Durante los próximos cinco años, las formas de trabajo y vida ecológicas deben convertirse en la norma en la sociedad, se debe lograr el objetivo de alcanzar el pico de emisiones de carbono según lo programado, se debe mejorar integralmente la calidad del medio ambiente ecológico, y se debe mejorar de manera constante la diversidad, estabilidad y sostenibilidad de los ecosistemas, de acuerdo con el esquema. CAMINO VIABLE De manera crucial, el esquema del plan también enmarcó los objetivos de carbono no solo como metas ambientales, sino como impulsores centrales para una transformación integral, guiando los esfuerzos para reducir la contaminación, buscar un desarrollo verde e impulsar el crecimiento económico de forma simultánea. Este compromiso con el desarrollo verde está entrelazado en todos los dominios de políticas, incluyendo finanzas, comercio, industria, transporte y agricultura, asegurando que la sostenibilidad se integre en el tejido de la hoja de ruta de desarrollo de China. Dado que los próximos cinco años representan un período decisivo para que China alcance su objetivo de alcanzar el pico de emisiones de carbono, el esquema pone mayor énfasis en los objetivos de «bajas emisiones de carbono» en comparación con el plan anterior, resaltó Yuan Da, alto funcionario de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma. Como uno de los mayores consumidores de energía del mundo, este es un desafío monumental para el país. Para lograrlo, China está creando nuevos sistemas como un mercado nacional de carbono, que convierte el costo oculto de la contaminación en una clara consideración comercial. Durante los próximos cinco años, se harán esfuerzos para desarrollar vigorosamente tecnologías e industrias verdes y bajas en carbono, construir alrededor de 100 parques industriales nacionales de cero emisiones de carbono, y planificar el desarrollo de más de 10.000 kilómetros de corredores de transporte de cero emisiones, detalló Yuan. Asimismo, se implementará un mecanismo de doble control tanto sobre la cantidad total como la intensidad de las emisiones de carbono, aplicado a través de evaluaciones locales de carbono, control de carbono a nivel sectorial, gestión de carbono empresarial, evaluación de carbono de proyectos y seguimiento de la huella de carbono de productos, de acuerdo con el esquema del plan. Los resultados tangibles de la transición ecológica de China ya son evidentes tanto en el medio ambiente como en la economía. El país agregó una cuarta parte de la nueva cobertura verde mundial durante los últimos cinco años, mientras que la calidad del aire ha experimentado mejoras dramáticas en los últimos tiempos, con estudios internacionales reconociendo a China como «el país de mejora más rápida en calidad del aire del mundo». La filosofía de desarrollo verde también ha redefinido el valor, catalizando una inversión masiva y fortaleciendo la capacidad industrial del país a través de la innovación. China ahora lidera el mundo tanto en capacidad de energía renovable como en manufactura, suministrando la mayoría de los paneles solares y turbinas eólicas globales y reduciendo los costos de energía limpia en todo el mundo. También se ha convertido en el mayor mercado mundial de vehículos de nueva energía, con ventas de modelos eléctricos superando la mitad de las ventas totales de automóviles de pasajeros nuevos en 2025. Un estudio del Centro de Investigación sobre Energía y Aire Limpio con sede en Finlandia destacó que las tecnologías de energía limpia impulsaron en 2025 más de un tercio del crecimiento de la economía china. Para las empresas, la nueva hoja de ruta de desarrollo significa que el pensamiento ecológico ahora debe guiar las decisiones diarias. Liu Hui, diputado nacional y técnico superior en Jiangling Motors, señaló que volverse ecológico no es solo una tendencia política, sino que se ha convertido en un elemento central para la competitividad corporativa. En línea con las iniciativas ecológicas nacionales, la empresa ha invertido fuertemente en la transición ecológica durante los últimos cinco años y planea continuar. «Políticas consistentes le han dado a nuestra empresa tranquilidad, permitiéndonos invertir con audacia», sostuvo. Fin

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