SAO PAULO, 24 abr (Xinhua) — La siderúrgica británica Brazil Iron anunció hoy viernes que proyecta invertir 5.700 millones de dólares en los próximos cinco años en Brasil para desarrollar la producción de «hierro verde» de baja emisión de carbono. El director técnico de la compañía, Bob Davies, afirmó al diario Valor Económico que Brasil tiene condiciones para convertirse en un actor clave en la transición energética global, en especial por su disponibilidad de energía limpia y recursos minerales estratégicos. La empresa, con sede en el Reino Unido y una subsidiaria en el municipio de Piatã, en el estado de Bahía (noreste), ocupa un área de 430 kilómetros cuadrados rica en hierro y manganeso, y se encuentra a la espera de licencias ambientales para operar plenamente. «El mundo necesita hierro para descarbonizar, y no hay forma de ignorar que Brasil tiene lo que el mundo necesita. Brasil es donde la energía limpia está disponible», señaló Davies. El ejecutivo explicó que la industria siderúrgica atraviesa una «bifurcación», en la que el mineral de baja calidad, dependiente de combustibles fósiles, pierde valor frente a regulaciones como el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono de la Unión Europea, que grava productos intensivos en emisiones. En ese escenario, destacó que la capacidad de Brasil para generar energía renovable, en especial en la región noreste, es clave para abastecer hornos eléctricos de arco, considerados fundamentales para sustituir los altos hornos a carbón en la producción de acero. Según Davies, la industria del acero representa cerca del ocho por ciento de las emisiones globales de carbono, mientras que en el sector siderúrgico esa proporción asciende a un 25 por ciento, lo que refuerza la urgencia de avanzar hacia procesos productivos más sostenibles. El geólogo consideró que la combinación de reservas minerales y energía limpia posiciona a Brasil con una ventaja estratégica en el siglo XXI, aunque advirtió sobre la necesidad de reducir obstáculos regulatorios para atraer inversiones de largo plazo y fomentar un desarrollo industrial más allá del modelo extractivo. Davies añadió que, pese al aumento de tensiones geopolíticas y del gasto militar a nivel global, la descarbonización seguirá siendo una tendencia estructural impulsada por la necesidad de diversificar las fuentes de energía ante crisis vinculadas a los combustibles fósiles. Fin
