LA PAZ, 10 jun (Xinhua) — La presión sobre el presidente de Bolivia, Rodrigo Paz Pereira, aumentó hoy después de que organizaciones sociales, empresariales y políticas exigieron la declaración de «estado de excepción» para enfrentar la crisis, a 41 días del inicio de bloqueos y movilizaciones que afectan el abastecimiento de alimentos, combustibles y otros insumos en gran parte del país, difundió la prensa boliviana. Nuevas marchas se preparan para ingresar a la ciudad de La Paz desde la vecina urbe de El Alto y se presentan cortes carreteros en al menos seis de los nueve departamentos bolivianos, mientras que el Gobierno busca contener una situación cada vez más compleja y potencialmente violenta. El viceministro de Régimen Interior y Policía, Hernán Paredes, confirmó el martes que el Ejecutivo revisa la posibilidad de aplicar medidas extraordinarias, tras los recientes enfrentamientos durante operativos de desbloqueo y las advertencias sobre una escalada del conflicto. Paredes explicó que la eventual aplicación del «estado de excepción» requiere una evaluación integral de factores políticos, económicos y operativos, por lo que el Gobierno revisa su estrategia antes de adoptar una decisión definitiva. La discusión se produce después de que el presidente Paz Pereira promulgó el pasado día 8 una ley que establece el marco jurídico del «estado de excepción» con medidas extraordinarias, aunque su entrada en vigor aún requiere de un decreto supremo y de la posterior consideración legislativa. Analistas advierten que un eventual «estado de excepción» tiene salida en dos sentidos: profundizar la crisis con bajas lamentables o contribuir a restablecer la tranquilidad sin resolver las causas de la crisis. La prolongación del conflicto es impulsada por la Central Obrera Boliviana (COB), campesinos, mineros, profesores rurales y otros sectores sociales. Los manifestantes pasaron de demandas sectoriales y solución a la crisis, a la solicitud de renuncia presidencial, frente a la reacción de sectores económicos y sociales que denuncian pérdidas millonarias y dificultades para acceder a productos básicos. La presión llega desde las calles, donde cientos de productores, comerciantes, artesanos y representantes de pequeñas empresas marcharon en La Paz bajo la consigna «No al bloqueo y sí al trabajo», al denunciar despidos, cierre de negocios y severas pérdidas económicas. Fin
