LA HABANA, 7 jul (Xinhua) — El rechazo internacional al bloqueo estadounidense contra Cuba, durante un debate este martes de la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU), representa un acto de solidaridad y una defensa de los Estados pequeños y medianos ante la extraterritorialidad, consideró el académico cubano Yosmany Fernández Pacheco. «El rechazo mayoritario al bloqueo ya no es solo un acto de solidaridad con Cuba, sino una defensa de la propia supervivencia de los Estados pequeños y medianos frente a la extraterritorialidad», dijo Fernández Pacheco. La AGNU celebró el martes un debate de carácter urgente sobre las acciones agresivas del Gobierno de Estados Unidos contra Cuba, como el recrudecimiento de la política del bloqueo económico, comercial y financiero, el cerco energético y las amenazas de agresión militar. El canciller cubano, Bruno Rodríguez, denunció durante su intervención ante la AGNU que la política estadounidense «se ha vuelto más cruenta y despiadada» en lo que va de 2026 y calificó el cerco energético como un bloqueo naval y un acto de guerra. En entrevista con Xinhua, Fernández Pacheco afirmó que «las intervenciones reflejan un consenso normativo inquebrantable, especialmente consolidado en el Sur Global, los movimientos regionales y bloques como los BRICS». El profesor de la Universidad de Relaciones Internacionales «Raúl Roa García» (ISRI) de Cuba señaló que el consenso internacional contra la política de bloqueo «no cambiará la ley estadounidense de la noche a la mañana», pero eleva el costo político y reputacional de Washington. El consenso, según Fernández Pacheco, empodera a terceros países para crear mecanismos financieros alternativos «que blinden su comercio con Cuba», aislando a Estados Unidos en la práctica, aunque mantenga su política. El experto cubano explicó que, al solicitar la celebración del debate en julio, cuando tradicionalmente tiene lugar en septiembre, Cuba no solo abordó los daños humanitarios y económicos del bloqueo, también denunció una «amenaza inminente para la paz y la seguridad internacionales». Manifestó que Cuba adelantó la sesión del debate porque las acciones de la Administración estadounidense «han cruzado la línea de la presión económica tradicional hacia la agresión directa y la amenaza militar». Según Fernández Pacheco, La Habana evaluó que no hay tiempo para calendarios diplomáticos habituales y que la situación «requiere una respuesta de urgencia del sistema de seguridad colectiva ante un comportamiento que desestabiliza a toda la región». Durante los días previos a la sesión de este martes, el canciller cubano denunció que Washington ejercía presiones diplomáticas sobre Gobiernos extranjeros para impedir el debate. «Esta presión es la expresión clásica del unilateralismo hegemónico frente al multilateralismo. Washington intenta utilizar su ‘poder duro’ (amenazas de sanciones, condicionamiento de ayudas o visados) para secuestrar la voluntad soberana de terceros Estados», aseveró el profesor universitario. Esas presiones, según Fernández Pacheco, violan el principio de igualdad soberana de los Estados, convierten a la Asamblea General en «rehén» de la política interna estadounidense y demuestran que Estados Unidos «le teme a su propio aislamiento político y prefiere socavar la credibilidad de la institución antes que someterse al escrutinio del derecho internacional». Para el académico cubano, la indiferencia estadounidense ante el rechazo internacional al bloqueo contra Cuba en la ONU expone la «profunda crisis del multilateralismo» y las limitaciones estructurales de la organización. «La actitud de Estados Unidos demuestra que el bloqueo no es un ‘error de política’, sino una estrategia deliberada de guerra política y económica que prioriza la Doctrina Monroe sobre la legalidad internacional», aseguró. No obstante, el voto internacional durante más de tres décadas contra el bloqueo estadounidense «no es inútil», porque «mantiene la ilegitimidad jurídica del bloqueo en la agenda global, impide su normalización y le otorga a Cuba la base legal y moral para exigir compensaciones y fortalecer sus alianzas estratégicas fuera de la esfera de influencia estadounidense», añadió. En cuanto a las conversaciones entre Estados Unidos y Cuba y el futuro de sus relaciones bilaterales, Fernández Pacheco declaró que, en las circunstancias actuales de amenaza de agresión militar, «no existe simetría ni respeto para reanudar un diálogo». El académico consideró que la política cubana ha evolucionado y no depende de la voluntad de Washington para su desarrollo. «Nuestra estrategia geopolítica se ha volcado hacia la integración en alianzas multipolares (como los BRICS) y el Sur Global», precisó. Fernández Pacheco agregó que el papel de la comunidad internacional en cuanto al diferendo entre Cuba y Estados Unidos no debe limitarse solo a emitir resoluciones, sino que debe actuar como un escudo activo. «Debe pasar de la condena retórica a la creación de mecanismos prácticos que neutralicen los efectos extraterritoriales del bloqueo, garantizando que la soberanía de los pueblos prevalezca sobre la coerción de una potencia», afirmó. Fin
