LA PAZ, 6 ago (Xinhua) — El balance de nueve meses presentado por el presidente boliviano, Rodrigo Paz, por el 201º aniversario de la Independencia, dejó, según analistas, una brecha entre los avances reivindicados por el Gobierno y el malestar que todavía persiste entre los ciudadanos, que demandan resultados concretos de las reformas anunciadas. En la sesión de honor de la Asamblea Legislativa, celebrada en Sucre ante autoridades nacionales y regionales, diplomáticos, legisladores, militares, policías e invitados especiales, Paz defendió una nueva etapa para Bolivia basada en la estabilización económica, la reforma del Estado, la lucha contra la corrupción, la apertura internacional y una agenda de transformaciones estructurales. Pero el mensaje dejó en los expertos consultados interrogantes sobre la distancia entre el relato de avances del Ejecutivo y una realidad marcada todavía por dificultades económicas, problemas de abastecimiento de combustibles, incertidumbre cambiaria y desconfianza ciudadana. EXPLICAR EL FASTIDIO El analista económico y experto en políticas públicas Marcelo Romano manifestó a Xinhua que el presidente no abordó suficientemente las preocupaciones cotidianas de la población y desaprovechó una oportunidad para explicar la crisis económica, la falta de combustibles y la dolarización de la economía nacional. Además, dijo que no explicó las razones y alcances del acuerdo alcanzado del crédito proyectado de 5.000 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI). A su juicio, esa explicación era necesaria para justificar el proceso de estabilización y ofrecer un horizonte de recuperación económica. Romano también reclamó garantías para trabajadores y emprendedores después de los bloqueos que afectaron empleos y unidades productivas. No obstante, consideró fundamentales las leyes anunciadas sobre inversiones, hidrocarburos, minería y alianzas público-privadas para recuperar la seguridad energética, atraer capital y generar nuevas fuentes de divisas. Sin embargo, advirtió que Bolivia necesita pasar de los anuncios a la ejecución y renovar sus reservas para recuperar su capacidad productiva y exportadora. «HABLAR MUCHO, DECIR POCO» El analista político y docente universitario Daniel Valverde fue más crítico y definió el discurso como una intervención en la que Paz tiene la «habilidad de hablar mucho, pero decir poco». Valverde afirmó a Xinhua que el mandatario presentó numerosos asuntos económicos, institucionales y sociales, pero ofreció pocas certezas sobre su ejecución y resultados. También cuestionó el espacio dedicado a problemas heredados de anteriores Gobiernos y consideró que el aniversario patrio requería un balance más autocrítico sobre los primeros nueve meses de la actual Administración. «Hay mucho de hablar y prometer, pero poco de mostrar resultados», aseveró. Entre los asuntos que, a su juicio, requerían una respuesta más contundente mencionó la crisis de combustibles y la situación de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), intervenida por el Gobierno un día antes del mensaje presidencial. Además, explicar la devaluación de la moneda nacional respecto del dólar que afecta a varios sectores. Señaló además que la ruptura de la alianza con Unidad dejó al Ejecutivo sin una mayoría sólida en la Asamblea Legislativa, lo que podría dificultar la aprobación de las reformas anunciadas. MALESTAR INEXPLICADO Para el analista político y magíster en Econometría Armando Ortuño, uno de los puntos fuertes del discurso fue la apuesta por una nueva etapa y por una gobernabilidad más abierta, basada en el diálogo y la incorporación de diferentes sectores y regiones. Pero consideró que el mensaje no respondió a una cuestión central del por qué persiste el malestar ciudadano pese a los avances económicos que reivindica el Gobierno. «Si hay tantos éxitos, ¿por qué muchos bolivianos sienten que las cosas no están funcionando?», planteó Ortuño. El analista sostuvo que Paz debió mostrar mayor conexión honesta con una población que aún enfrenta incertidumbre y explicar con mayor precisión qué medidas comenzarán a sentirse primero. A su juicio, hablar de verdad también implica advertir que la recuperación no será sencilla y que requerirá tiempo, esfuerzo, paciencia y sacrificios. TRANSFORMACIÓN BAJO EXAMEN Ortuño señaló que la estabilización macroeconómica todavía no ha terminado y que el Gobierno deberá afrontar una ruta compleja durante los próximos meses. Entre sus principales retos identificó completar la estabilización, proteger a la población durante el ajuste, impulsar reformas estructurales tangibles y convertir en hechos la nueva gobernabilidad basada en el diálogo. Paz anunció que el próximo 11 de agosto enviará al Parlamento el proyecto de Ley de Inversiones y que remitirá iniciativas sobre hidrocarburos, minería y alianzas público-privadas. También comprometió un nuevo modelo de gobernanza para el sector energético y una mayor apertura internacional. Para los analistas, el desafío comienza en demostrar que la transformación anunciada puede traducirse en decisiones, inversiones, empleo, estabilidad y mejoras perceptibles para los ciudadanos. Después de nueve meses de gestión, la principal prueba para Paz será cerrar la distancia entre el discurso oficial y la experiencia cotidiana de los bolivianos, convertir los anuncios en resultados, explicar los sacrificios pendientes y recuperar la confianza de una sociedad todavía marcada por la incertidumbre. Fin
