RÍO DE JANEIRO, 10 ago (Xinhua) — Brasil conmemora este agosto el vigésimo aniversario del descubrimiento del presal, un hito que transformó su industria energética, impulsó un salto tecnológico de alcance internacional y convirtió al país en uno de los principales productores y exportadores de petróleo del mundo. Dos décadas después del hallazgo, el Gobierno y la petrolera estatal Petrobras destacan los avances tecnológicos alcanzados a partir de la explotación de esas reservas y sitúan ahora en la Margen Ecuatorial, frente a la costa norte y cerca de la desembocadura del río Amazonas, la principal apuesta para sostener el crecimiento de la producción brasileña durante las próximas décadas. El descubrimiento del presal en 2006 marcó un punto de inflexión para el sector petrolero brasileño. Las reservas, ubicadas a más de 300 kilómetros de la costa y bajo una gruesa capa de sal, a profundidades superiores a los 7.000 metros, representaron entonces uno de los mayores desafíos tecnológicos de la industria petrolera mundial. Tras años de investigación y desarrollo, Petrobras consiguió desarrollar tecnologías de perforación, producción y operación en aguas ultraprofundas que hoy son consideradas una referencia internacional. Gracias a esos avances, Brasil pasó de ser un importador neto de petróleo a convertirse en uno de los mayores exportadores de crudo y en uno de los 10 principales productores del mundo. Actualmente, cerca del 80 por ciento de la producción nacional de petróleo y gas proviene del presal, cuyos pozos presentan una productividad muy superior a la media mundial y algunos de los menores costos de extracción de la industria offshore. El desarrollo del presal también impulsó una profunda transformación tecnológica en Brasil. La explotación de esas reservas favoreció la innovación en ingeniería submarina, geología, inteligencia artificial aplicada a la exploración, robótica, automatización, construcción naval y fabricación de equipos especializados, además de fortalecer universidades, centros de investigación y empresas proveedoras de alta tecnología. Según especialistas, el éxito del presal convirtió a Petrobras en una referencia mundial en operaciones en aguas ultraprofundas y permitió al país desarrollar conocimiento propio en áreas que anteriormente dependían de tecnología importada. Sin embargo, el progresivo agotamiento natural de algunos de los principales campos hace que Brasil ya mire hacia una nueva frontera de exploración: la Margen Ecuatorial, una extensa región marítima que se extiende desde Rio Grande do Norte hasta Amapá y cuyo potencial geológico es comparado por expertos con el de Guyana y Surinam, donde en los últimos años se realizaron importantes descubrimientos de petróleo. Consultados por Xinhua sobre el futuro de la exploración y el papel del petróleo en la economía brasileña, economistas de diferentes corrientes coincidieron en la relevancia estratégica del sector, aunque con matices sobre el ritmo y el destino de las inversiones. Para la economista y exsecretaria del Tesoro Nacional Ana Paula Vescovi, la continuidad de las inversiones en el presal y en la Margen Ecuatorial es fundamental para el equilibrio de las cuentas externas y fiscales del país. «Brasil construyó en dos décadas una ventaja competitiva innegable en aguas profundas. El petróleo del presal tiene costos de extracción bajísimos y alta calidad, lo que lo hace rentable incluso en escenarios de precios moderados. Para la balanza comercial, cada millón de barriles exportados representa un colchón invaluable contra la volatilidad de los commodities agrícolas y minerales», afirmó. «Desde el punto de vista fiscal, las regalías y participaciones especiales son ingresos no volátiles en un presupuesto crónicamente deficitario. Abandonar esa fuente de recursos sin un reemplazo claro sería un error de política económica mayúsculo», sostuvo Vescovi. Por su parte, el profesor de Economía Paulo Feldmann coincidió en la importancia del petróleo para la transición energética, pero puso el acento en la necesidad de planificar el uso de los recursos. «El debate no debería ser entre producir o no producir, sino entre cómo invertir lo que se produce. Brasil tiene la oportunidad histórica de usar la renta del presal y de la Margen Ecuatorial para financiar su propia descarbonización. Eso significa destinar una parte creciente de los ingresos petroleros a ciencia y tecnología, energías renovables, hidrógeno verde y movilidad eléctrica», comentó. «Si repetimos el error del pasado de consumir toda la renta en gasto corriente o en subsidios, estaremos desperdiciando la última gran bonanza de combustibles fósiles. Producir con baja intensidad de carbono es bueno, pero invertir esa renta en un futuro post-petróleo es mejor», argumentó. La expansión del presal ha tenido un fuerte impacto sobre la economía brasileña. Las regalías y participaciones especiales generadas por la producción petrolera han incrementado los ingresos de la Unión, estados y municipios, mientras que las exportaciones de petróleo se han convertido en una de las principales fuentes de divisas del país. Además, el crecimiento del sector permitió ampliar las inversiones en refinación, infraestructura, construcción naval y producción de combustibles con menor intensidad de carbono, consolidando a Petrobras como una de las mayores empresas energéticas de América Latina. Fin
