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Indígenas y científicos unen saber ancestral y tecnología para catalogar y proteger biodiversidad de la Amazonia brasileña

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Ago 19, 2026

RÍO DE JANEIRO, 18 ago (Xinhua) — Un proyecto que articula el conocimiento tradicional del pueblo indígena Panará con las herramientas de la ciencia académica ha permitido registrar cerca de 15.000 ejemplares de fauna y flora en 500.000 hectáreas de la Amazonia brasileña, en una iniciativa orientada a fortalecer la protección de la biodiversidad ante las amenazas que pesan sobre el territorio, informó este martes la oficial Agencia Brasil. El inventario se lleva a cabo en la Tierra Indígena Panará, situada en el límite entre los estados de Pará y Mato Grosso, a través de una colaboración entre Conservación Internacional-Brasil, la Rede Xingu+, la Asociación Indígena Iakio, universidades públicas y otras organizaciones sociales. Investigadores indígenas y académicos realizan expediciones conjuntas por el territorio para fotografiar y recolectar muestras de especies, así como para analizar el agua del río Rriri (Iriri), afluente del río Xingu que atraviesa la tierra indígena. «Lo más valioso de este trabajo ha sido el intercambio de conocimientos. Cada grupo llegó con su propia experiencia y todos salimos aprendiendo», afirmó a Xinhua el investigador indígena Kiarysy Kaiabi Panará, conocido como Cutia, quien participa activamente en las expediciones. Para Renata Pinheiro, directora del programa de Pueblos Indígenas y Comunidades Locales de Conservación Internacional-Brasil, «los Panará poseen una comprensión profunda del bosque que va más allá de lo que cualquier tecnología puede capturar. Saben interpretar los ciclos naturales, los hábitos de los animales y las señales del territorio con una precisión asombrosa». Los investigadores indígenas recibieron capacitación en el uso de GPS, aplicaciones para el registro de especies y cámaras trampa activadas por movimiento o por el calor corporal de los animales. Estas herramientas permitieron documentar especies que son difíciles de observar directamente durante las expediciones. «Las cámaras nos mostraron animales que rara vez vemos a simple vista. Fue una sorpresa descubrir cuántas especies más habitan en nuestra selva», declaró la investigadora indígena Pente Panará, miembro de la aldea Sonkarasan. «Cuando regresaba a la aldea, otras mujeres me preguntaban sobre el trabajo con la tecnología. Creo que muchas de ellas también quieren sumarse a futuras investigaciones», recordó Pente Panará. Hasta el momento, el inventario ha identificado 602 especies de plantas, animales e insectos. De ellas, 27 se encuentran en situación crítica de amenaza de extinción. El trabajo también ha abierto una posible vía para una nueva identificación científica. Una especie de árbol conocida por los Panará como «Já» fue registrada y se recolectaron imágenes y muestras durante una de las expediciones. No obstante, Conservación Internacional-Brasil indicó que todavía no puede considerarse un descubrimiento científico confirmado. «Para confirmar si se trata de una nueva especie (el árbol «Já»), necesitamos volver a colectar muestras durante la floración. Es un proceso que requiere tiempo y paciencia», explicó Pinheiro a Xinhua. «Cada vez que caminábamos por el bosque, encontrábamos huellas de nuevos animales. Estoy convencida de que todavía hay muchas especies esperando ser descubiertas», sostuvo Pente Panará. Una vez concluido el trabajo, los resultados serán evaluados por los propios investigadores Panará antes de que los datos sean incorporados al Sistema de Información sobre la Biodiversidad Brasileña (SIBBr), plataforma que reúne registros de especies, colecciones biológicas y otros conjuntos de información científica. El proyecto también establece mecanismos para reconocer a los investigadores indígenas como autores y custodios del conocimiento generado. «Hemos desarrollado un procedimiento para que los Panará sean reconocidos como titulares del saber que comparten. Cuando otras instituciones consulten estos datos, los investigadores indígenas serán contactados», señaló Pinheiro. Conservación Internacional-Brasil desarrolló además un protocolo para las publicaciones académicas derivadas del proyecto. Antes de que los resultados sean difundidos, los investigadores no indígenas deben explicar a los Panará, mediante grabaciones de audio o video, qué información será utilizada, cuál será el objetivo del trabajo y qué aspectos serán publicados. «Este protocolo respeta la tradición oral de los Panará. Todo se les explica en su propio idioma y con formatos que les resultan familiares, para que puedan comprender y dar su opinión antes de que cualquier conocimiento salga de la comunidad», concluyó Pinheiro. La experiencia es una vía de cooperación entre conocimiento ancestral y ciencia moderna para estudiar y conservar uno de los territorios de mayor riqueza biológica de Brasil, al tiempo que fortalece la participación indígena en la producción y gestión de información sobre la biodiversidad. Fin

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