WASHINGTON, 22 sep (Xinhua) — «Cuando enviamos la carta, sinceramente fue como un tiro al aire», afirmó Kiana Haywood, estudiante de último año en la Universidad Central de Michigan. «No sabía si el presidente Xi la iba a leer realmente. Y mucho menos si dedicaría tiempo a respondernos», expresó. Haywood fue una de los casi cien estudiantes de diez universidades estadounidenses que escribieron recientemente al presidente chino, Xi Jinping, tras participar en la «Future Makers 2026: Gira juvenil China-EE. UU. por un Futuro Compartido en Asia-Pacífico» y otros eventos de intercambio en China. Y la respuesta llegó en la víspera de la visita de Estado de Xi a Estados Unidos. En su carta, Xi recibió con agrado el aprecio de los estudiantes hacia la civilización china, su esperanza por la cooperación amistosa entre China y Estados Unidos y su voluntad de desempeñar el papel de embajadores de la amistad tendiendo puentes sobre el océano Pacífico. Señalando que los jóvenes de ambos países comparten el mismo planeta Tierra y asumen conjuntamente la misión de la época, Xi los instó a impulsar la cooperación amistosa chino-estadounidense, fomentar el entendimiento mutuo y la afinidad entre los dos pueblos, y contribuir con la vitalidad de los jóvenes para construir un mundo mejor. Xi ha mantenido desde hace tiempo correspondencia con amigos estadounidenses, desde los de Iowa que conoció por primera vez en 1985 hasta veteranos del histórico escuadrón de los Tigres Voladores, que combatieron junto con China en la Segunda Guerra Mundial. Este intercambio epistolar también se extiende a la generación más joven. En febrero de 2024, Xi respondió a estudiantes de la Escuela Secundaria Muscatine, que habían visitado China previamente. Y también les envió tarjetas de Año Nuevo. Esta conexión creciente tiene su raíz en el apoyo constante de Xi a los intercambios juveniles como puente vital entre las dos naciones. Durante su viaje a San Francisco en 2023, para la Reunión de Líderes Económicos del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), Xi anunció una iniciativa invitando a 50.000 jóvenes estadounidenses para participar en programas de intercambio y estudio durante los cinco años siguientes en China. En mayo de este año, el objetivo había sido alcanzado, dos años y medio antes de lo previsto. «Obviamente, hay conversaciones mucho más amplias entre nuestros dos países», señaló Haywood. Pero estos intercambios brindaron a los estudiantes «la oportunidad de conocerse mutuamente, formular preguntas y experimentar realmente la cultura del otro, en vez de solo escuchar hablar sobre la misma desde lejos», agregó. La carta de respuesta de Xi la hizo recordar que «las relaciones entre los países también se construyen a través de los lazos entre las personas», indicó. Al reflexionar sobre su viaje, destacó que, si bien la larga historia, la rica cultura y la avanzada tecnología de China la impresionaron profundamente, «las personas fueron lo que más me marcó». «Podíamos hacernos preguntas mutuamente, reír juntos y darnos cuenta de cuánto tenemos en común», rememoró. «Quiero conservar las amistades que hice en China y compartir mi experiencia con otros estudiantes de la Universidad Central de Michigan», comentó, manifestando su deseo de que más jóvenes estadounidenses tengan la oportunidad de visitar China, para que estos vínculos personales les brinden una «perspectiva completamente distinta». De igual manera, Marlon Forrester, asociado en la Facultad de Artes y Ciencias de Harvard, también participó en la Gira Juvenil China-Estados Unidos de 2026. Y afirmó que la verdadera afinidad requiere proximidad. «El entendimiento mutuo y la afinidad entre dos personas solo pueden surgir cuando compartimos el mismo espacio», opinó Forrester, añadiendo que los estudiantes participantes se convertirán en «embajadores de esta labor mediante alianzas directas con fuentes institucionales y de financiación privada que pueden beneficiar sus investigaciones exploratorias sobre política, ciencias, humanidades y artes con nuestros pares al otro lado del océano Pacífico». «Como jóvenes de distintos países que comparten el mismo planeta, tienen la responsabilidad de respetar las diferencias culturales, promover el entendimiento y trabajar juntos para afrontar los desafíos globales», sostuvo. «Su misión es usar la creatividad, la innovación y la colaboración para crear un mundo más justo, sostenible y pacífico. Aprendiendo unos de otros, cuidando el medioambiente y contribuyendo positivamente a sus comunidades, pueden ayudar a construir un futuro que beneficie a las personas más allá de fronteras y generaciones», abundó Forrester. Para Haywood, poner en práctica esa gran misión puede empezar con algo pequeño. «Para mí, ser una ‘enviada de amistad’ puede comenzar con algo tan sencillo como escucharnos mutuamente y estar dispuesta a aprender», apostilló. Fin
