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Entrevista: Brasil combina inteligencia artificial y genética para anticipar efectos climáticos en cultivos

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Sep 26, 2026

RÍO DE JANEIRO, 25 sep (Xinhua) — Brasil recurre a drones, sensores, inteligencia artificial y genética vegetal para anticipar los efectos de la sequía, las altas temperaturas y las enfermedades en los cultivos, en una nueva etapa de la agricultura de precisión orientada a elevar la productividad y hacer más sostenible la producción de alimentos. La combinación de tecnologías digitales con investigación genética permite detectar alteraciones fisiológicas y bioquímicas en las plantas antes de que los daños sean visibles a simple vista, una herramienta de creciente importancia para Brasil ante una mayor variabilidad de las condiciones climáticas. Uno de los investigadores brasileños que trabaja en esta frontera tecnológica es Paulo Eduardo Teodoro, profesor de la Universidad Federal de Mato Grosso do Sul (UFMS), quien recibió en 2026 el Premio Fundación Bunge en la categoría Juventud por sus investigaciones sobre agricultura tropical sostenible en condiciones de estrés térmico e hídrico. Su trabajo integra genética vegetal, mejoramiento de cultivos, agricultura digital, sensores remotos, estadística e inteligencia artificial para identificar de manera temprana los efectos de la falta de agua y las altas temperaturas en productos como soya, maíz y algodón. «Buscamos detectar alteraciones que muchas veces todavía no son visibles a simple vista. Cuanto antes identificamos un problema, mayores son las posibilidades de minimizar las pérdidas», explicó Teodoro a Xinhua. La tecnología emplea sensores instalados en drones capaces de captar información sobre las condiciones bioquímicas y fisiológicas de las plantas. Los datos son procesados posteriormente mediante modelos computacionales que permiten identificar patrones asociados al estrés y seleccionar ejemplares con características de mayor resistencia. «Es una herramienta que permite evaluar miles de plantas de forma rápida, con alta precisión y a gran escala», afirmó el investigador. La inteligencia artificial amplía además la capacidad de analizar características que mediante métodos convencionales pueden resultar difíciles o costosas de medir. De acuerdo con Teodoro, estas herramientas ya permiten detectar enfermedades, identificar plantas dañinas y localizar plagas dentro de una plantación. «Se puede hacer hoy la detección de enfermedades, reconocer plantas dañinas, localizar plagas en una plantación», señaló. La identificación temprana de estos problemas puede ayudar a reducir el uso innecesario de agua, fertilizantes y productos fitosanitarios, además de permitir que los productores intervengan antes de que los daños provoquen pérdidas significativas. «Cada vez que se consigue optimizar un proceso, hacerlo más barato o realizar una detección rápida, existe una contribución a la sostenibilidad de la agricultura», afirmó. La investigación de Teodoro busca desarrollar herramientas que permitan anticipar las consecuencias de condiciones climáticas adversas y seleccionar variedades capaces de mantener su productividad utilizando de manera más eficiente los recursos disponibles. La apuesta tecnológica cobra especial relevancia para Brasil, uno de los principales productores y exportadores agrícolas del mundo, que enfrenta el desafío de incrementar la producción sin ampliar en la misma proporción la superficie cultivada. En ese escenario, la agricultura digital ofrece herramientas para utilizar con mayor precisión recursos como el agua y los fertilizantes, al tiempo que permite obtener información detallada sobre las condiciones de los cultivos. Sin embargo, Teodoro advirtió que todavía existen obstáculos para ampliar estas tecnologías, entre ellos el costo de los sensores, la necesidad de grandes volúmenes de datos y la falta de infraestructura tecnológica en algunas regiones. «Existe la necesidad de avanzar más. El momento es bueno, ha habido cierta inversión en investigación en los últimos años, pero todavía está muy por debajo de lo necesario», agregó. El investigador consideró además fundamental integrar diferentes áreas del conocimiento para acelerar la innovación y desarrollar soluciones adaptadas a las necesidades reales del campo. «En lugar de desarrollar proyectos restringidos a una única área, nuestros estudiantes son incentivados a construir investigaciones multidisciplinarias y conectadas con problemas reales del sector productivo», explicó. La experiencia brasileña muestra así una evolución desde la mecanización tradicional hacia una agricultura capaz de observar las plantas mediante drones, procesar grandes volúmenes de información y utilizar algoritmos para anticipar problemas antes de que sean evidentes. Para un país de dimensiones continentales y con una agricultura sometida a condiciones climáticas muy diversas, la integración entre genética, sensores remotos e inteligencia artificial puede convertirse en una herramienta para aumentar la productividad y mejorar la resiliencia de los cultivos. El desafío ahora es ampliar la infraestructura científica y tecnológica necesaria para que estas herramientas lleguen a una escala mayor y puedan ser utilizadas por un número creciente de productores brasileños. Fin

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