PANAMÁ, 9 oct (Xinhua) — Panamá afrontó hoy viernes un sismo de magnitud 7,2, seguido por más de 20 réplicas en pocas horas, mientras las autoridades activaron los mecanismos de emergencia y evaluaban posibles afectaciones en distintas partes del país. Según el Instituto de Geociencias de la Universidad de Panamá, el sismo principal se registró a las 12:56 hora local, con una profundidad de 4 kilómetros. Hasta las 17:00 hora local se habían registrado más de 20 movimientos sísmicos posteriores, de los cuales unos 16 superaron la magnitud 5 y otros tres alcanzaron la magnitud 6. El de mayor intensidad escaló hasta la magnitud 6,9 a las 15:25 hora local con epicentro a unos 25 kilómetros al noreste de la isla de Coiba, en el Pacífico panameño. En la Ciudad de Panamá, capital del país, Xinhua constató que numerosas personas abandonaron edificios tras el movimiento telúrico y permanecieron durante horas en calles y espacios abiertos. Varios entrevistados aseguraron no haber experimentado anteriormente un terremoto de semejante intensidad. Durante las entrevistas, algunas personas todavía se mostraban visiblemente afectadas y una de ellas rompió en llanto al recordar el momento. Con el paso de las horas, la situación se tornó más tranquila en comparación con los primeros momentos, aunque la incertidumbre ante la posibilidad de sufrir nuevos terremotos seguía presente. Muchas personas permanecían fuera de los edificios y algunos residentes de inmuebles de gran altura manifestaron temor de regresar a sus viviendas. El tráfico se mantuvo congestionado en distintos puntos de la capital y numerosos establecimientos y espacios públicos permanecieron cerrados. El presidente panameño, José Raúl Mulino, ordenó movilizar personal, recursos y ayuda para atender a los afectados, así como la actuación inmediata de los ministerios e instituciones en las tareas de respuesta y prevención. «Todo el gobierno está movilizado», afirmó el mandatario en redes sociales. Posteriormente, Mulino se trasladó a Penonomé, capital de la provincia central de Coclé, una de las más afectadas por el desastre, para coordinar las labores de asistencia e inspeccionar los daños causados por el sismo. En Penonomé se reportaron daños en varias edificaciones, incluido el colapso parcial de una estructura hotelera, así como afectaciones en una iglesia y en el edificio de la Gobernación provincial, según medios locales. También se registraron daños en instalaciones sanitarias y se realizaron evacuaciones preventivas en dos hospitales de la provincia. El terremoto también generó reacciones en varios países de la región. El presidente de Colombia, Abelardo de la Espriella, expresó su solidaridad con Panamá y ofreció asistencia ante la emergencia. La Secretaría de Relaciones Exteriores de México manifestó su respaldo al pueblo y al Gobierno panameños, mientras que las autoridades chilenas también expresaron su disposición a colaborar en las labores de respuesta. En cuanto al riesgo de tsunami, las autoridades de Costa Rica descartaron una amenaza para sus costas tras evaluar la información disponible, pero en Chile las autoridades activaron medidas preventivas para la Isla de Pascua, ubicada a unos 3700 kilómetros de costa, aunque descartaron la amenaza de tsunami para el territorio nacional. El movimiento sísmico también provocó afectaciones en algunos servicios públicos. El Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales de Panamá informó que varias plantas potabilizadoras registraron interrupciones o reducciones en su producción debido a fallas eléctricas relacionadas con la situación sísmica. Las operaciones aéreas también se vieron afectadas temporalmente en el Aeropuerto Internacional de Tocumen, donde se suspendieron las operaciones y se realizó una evacuación preventiva, mientras varios vuelos con destino a la terminal fueron desviados hacia aeropuertos alternos, incluidos Cartagena y Barranquilla, en Colombia. Posteriormente, Tocumen informó que reanudó sus operaciones aéreas tras inspeccionar las pistas, calles de rodaje, instalaciones aeroportuarias y la torre de control, sin que se reportaran afectaciones que impidieran retomar las actividades. El Ministerio de Educación suspendió las clases del turno vespertino en todos los centros educativos del país, mientras que las oficinas administrativas de la institución también cerraron sus puertas. El Canal de Panamá, en tanto, informó que el tránsito de barcos continuaba con normalidad. La administración canalera activó sus protocolos de emergencia y equipos técnicos realizaron inspecciones de las instalaciones para identificar posibles afectaciones. Las autoridades panameñas continuaban evaluando los efectos del terremoto y vigilando la actividad sísmica, mientras buena parte de la población permanecía atenta ante la posibilidad de nuevos movimientos. Fin
