HOHHOT, 19 oct (Xinhua) — En la zona central de un humedal en Ulanqab, en la región autónoma de Mongolia Interior, en el norte de China, un centro de supervisión ecológica inteligente ha desplegado drones de patrullaje y tecnología de seguimiento de la fauna basada en inteligencia artificial para restaurar un lago que había quedado completamente seco.
El otoño envuelve al lago Huangqihai con una vitalidad serena. Aves como la grulla cuelliblanca caminan por las zonas poco profundas y fangosas en busca de alimento.
Según datos del centro, correspondientes al mes de septiembre, el lago abarca una superficie de 85,22 kilómetros cuadrados. Este paisaje lleno de vida resulta casi irreconocible si se compara con el del año 2006, cuando el agua desapareció y gran parte del lecho lacustre quedó al descubierto.
Incluso después de que el agua regresara parcialmente en 2012, la superficie del lago rara vez superaba los 25 kilómetros cuadrados durante los meses más húmedos, mientras que en las temporadas secas se reducía a menos de cinco kilómetros cuadrados.
En el pasado, este lago figuraba entre los ocho más importantes de la región autónoma de Mongolia Interior, dando forma a un humedal clave en el norte del país.
En la década de 1950, el lago se extendía a lo largo de unos 130 kilómetros cuadrados y sustentaba una próspera actividad pesquera. Una de las especialidades locales, el carpín de Guancun, llegó a servirse incluso en los banquetes de Estado.
Sin embargo, el aumento de la actividad humana y la persistente sequía provocaron una reducción de su tamaño.
«Huangqihai está volviendo a la vida. Los peces han regresado, ofreciendo a las aves migratorias un refugio seguro durante sus viajes», afirmó Wang Shaojun, trabajador de la oficina administrativa de la Reserva Natural del Humedal de Huangqihai.
Wang atribuye esta recuperación a décadas de esfuerzos focalizados de restauración.
El centro de supervisión ecológica inteligente, inaugurado en 2024, es el primero de su tipo en Mongolia Interior y ha transformado las labores de la conservación, que anteriormente dependían exclusivamente del personal humano. El sistema genera ahora más de 100.000 datos de monitoreo al mes, proporcionando evidencia científica que orienta las decisiones sobre las labores de restauración.
La fauna silvestre constituye el indicador más revelador de la recuperación ecológica del lago. En mayo de 2025, volvieron a aparecer bancos de peces en sus aguas. Una escena así no se había visto en 27 años.
Según Wang, este hito indica la restauración de la capacidad natural de autodepuración del lago y que ha tomado forma una red trófica acuática funcional.
El sistema de biodiversidad del centro, basado en la inteligencia artificial, identifica automáticamente las especies de aves a partir de las imágenes captadas por cámaras.
Esta primavera, el sistema registró la presencia de una gaviota relicta, una especie rara protegida a nivel nacional, de categoría de protección de clase I. Estas valiosas imágenes proporcionan a los equipos de conservación pruebas fundamentales para respaldar los estudios de campo y la planificación de medidas de protección.
Hasta la fecha, los investigadores han documentado 168 especies de aves dentro de la reserva.
Asimismo, el sistema inteligente está conectado a sensores que monitorean los niveles de agua, el caudal de los arroyos y la densidad de las plagas. El personal de conservación utiliza estos datos para llevar a cabo un control específico, garantizando así la seguridad de las aves migratorias.
«Este enfoque basado en datos proporciona una base científica sólida para una gestión ecológica específica del lago», señaló Wang.
La región de Mongolia Interior, que alberga cuatro grandes desiertos y cuatro extensas zonas arenosas, es una de las áreas más gravemente afectadas por la desertificación en China. Pero la región ha asumido un papel protagonista en los esfuerzos del país por restaurar los ecosistemas dañados.
En 2024, las prácticas de riego del agricultor local Lian Sixiong experimentaron un cambio. Ese año, las autoridades hídricas locales establecieron cuotas de agua para riego en cada aldea y hogar de la cuenca del lago. Además, se instalaron medidores inteligentes en los pozos para realizar un seguimiento continuo las 24 horas del día del consumo del líquido.
«Antaño, todos los agricultores de la zona utilizaban el riego por inundación para empapar completamente el suelo», recuerda Lian. «Con las nuevas normativas sobre el uso del agua, los agricultores son mucho más conscientes de la importancia de ahorrarla», añadió.
Desde 2021, las autoridades locales han puesto en marcha un total de 44 proyectos de restauración en la reserva lacustre, que incluyen el dragado de cauces fluviales, la rehabilitación de los hábitats para la fauna silvestre, la mitigación de la contaminación agrícola, el tratamiento de los residuos y la mejora de las infraestructuras de depuración de aguas residuales.
Como resultado, el lago ya no recibe vertidos de aguas residuales industriales ni domésticas. Los residuos residenciales y las aguas residuales se tratan en su totalidad a diario.
«Aunque el lago aún no ha recuperado la extensión que tenía en la década de 1950, las precipitaciones superiores a la media registradas en los últimos años han mejorado la recarga hídrica de la región. Si a esto sumamos unas labores de conservación eficaces, el proceso de recuperación del lago se verá acelerado», destacó Wang. Fin
