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Análisis: ¿Por qué narrativa de «Impacto de China 2,0» distorsiona crecimiento de China?

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Abr 27, 2026

BEIJING, 26 abr (Xinhua) — Recientemente, algunos medios occidentales han venido promoviendo la narrativa del «Impacto de China 2,0», retratando el ascenso de China en sectores de alta tecnología como una nueva ola de disrupción para la economía global. Esta frase de moda corre el riesgo de pasar por alto algunas realidades. Los productos de alta calidad y precio competitivo de China han sido durante mucho tiempo un factor clave para hacer que las tecnologías avanzadas sean más accesibles, ofreciendo una mayor certeza en un mundo cada vez más incierto. De cierta manera, esta narrativa apunta a una creciente inquietud en Occidente ante el rápido ascenso de China, así como al éxito tangible de la estrategia de desarrollo china, según expertos. UNA NARRATIVA NACIDA DE LA INQUIETUD «Para algunos, el rápido ascenso de China en sectores de alta tecnología donde las economías occidentales han mantenido durante mucho tiempo una clara ventaja ha resultado difícil de aceptar», dijo Bai Ming, investigador de la Academia de Comercio Internacional y Cooperación Económica de China, un grupo de expertos adscrito al Ministerio de Comercio. En este contexto, la noción de un «Impacto de China 2,0» parece menos un marco analítico y más una narrativa moldeada por la inquietud, añadió Bai. El éxito de China en el sector de alta tecnología ha estado respaldado por sus fortalezas industriales acumuladas a lo largo del tiempo y su impulso sostenido hacia un crecimiento impulsado por la innovación. La innovación de alta tecnología ha sido durante largo tiempo central en la agenda política del país, con su XV Plan Quinquenal fijando como meta aumentar su gasto total en investigación y desarrollo en un promedio de más del 7 por ciento anual, y elevar el valor agregado de las industrias centrales de la economía digital al 12,5 por ciento del PIB en los próximos cinco años. Los efectos ya son visibles. En 2025, la industria manufacturera de alta tecnología del país mostró un fuerte impulso, con ganancias que aumentaron un 13,3 por ciento interanual, es decir, 12,7 puntos porcentuales más rápido que el sector industrial en general. Algunos críticos atribuyen estas ganancias enteramente a subsidios estatales extensivos, acusando a China de crear «competencia desleal». En opinión de expertos, tales afirmaciones tienden a enmarcar el éxito de China de manera estrecha, como logrado mediante una intervención estatal distorsionadora. Mao Keji, experto en políticas del Centro de Cooperación Internacional de la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, dijo que los mecanismos de apoyo de China están estructurados de manera diferente a lo que típicamente se describe como «subsidios» en los análisis occidentales. Dicho apoyo es de base amplia, está integrado en el sistema económico general, en lugar de ser transferencias financieras directas, explicó Mao. El experto citó como ejemplo la inversión del Gobierno en infraestructura, educación, atención médica y protección social. Durante el período del XIV Plan Quinquenal (2021-2025), China asignó cerca de 3,4 billones de yuanes (495.090 millones de dólares) en inversión del presupuesto central para apoyar proyectos del sector público. También emitió aproximadamente 16 billones de yuanes en bonos especiales de Gobiernos locales para financiar infraestructura y proyectos de desarrollo relacionados. Estas inversiones han creado condiciones propicias para el desarrollo empresarial, mejorando la calidad de la mano de obra y fortaleciendo la capacidad productiva general, permitiendo finalmente una oferta a gran escala y de alta calidad, indicó Mao. «Reducir este modelo a ‘subsidios’ no solo es engañoso, sino que también oscurece los impulsores subyacentes de la competitividad de China», señaló Mao, y agregó que tal acusación hace poco para abordar las debilidades estructurales en las economías occidentales, y corre el riesgo de ralentizar su propio progreso tecnológico. UNA BENDICIÓN, NO UN IMPACTO El ascenso de China ha tenido lugar dentro de una economía global profundamente interconectada y está arraigado en el beneficio mutuo, según expertos. «El desarrollo del país no se ha dirigido a desplazar a otras economías, sino que, en cambio, ha generado beneficios más amplios para la economía global», dijo Dong Yan, investigadora del Instituto de Economía Mundial y Política de la Academia de Ciencias Sociales de China. Los productos de China están proporcionando alternativas más asequibles para muchos países en desarrollo, ayudándoles a mejorar sus capacidades industriales mientras apoyan el desarrollo de infraestructura y el progreso tecnológico, explicó. Esta tendencia se refleja en la expansión de los lazos comerciales de China con mercados emergentes. En el primer trimestre de 2026, el comercio de China con los países socios de la Franja y la Ruta aumentó un 14,2 por ciento interanual, representando más de la mitad del total. Al mismo tiempo, el comercio con la ASEAN y América Latina aumentó un 15,4 por ciento, mientras el comercio con África aumentó un 23,7 por ciento. El crecimiento ha sido particularmente fuerte en las exportaciones de productos de alto valor agregado. Por ejemplo, las exportaciones chinas de productos fotovoltaicos a las regiones del África subsahariana se dispararon aproximadamente 2,5 veces en el primer trimestre de este año, mientras las de inversores, cables y alambres aumentaron un 56,1 por ciento. Los proyectos eléctricos construidos por empresas chinas en el África subsahariana están proporcionando electricidad estable y confiable a las comunidades locales, dijo Wang Jun, subdirector de la Administración General de Aduanas. Más allá de una sólida exportación, China también se ha convertido en un vasto mercado por derecho propio. Como el mayor comerciante de bienes del mundo y el segundo mayor mercado de consumo, China es en la actualidad un importante socio comercial para más de 150 países y regiones. Plataformas como la Exposición Internacional de Importaciones de China han contribuido aún más a la demanda global al ampliar el acceso al mercado chino. Mientras algunos aún retratan el ascenso de China como un desafío al orden comercial existente, muchos países lo están tratando como una oportunidad y actuando para capturar nuevas fuentes de crecimiento. Por ejemplo, el Gobierno británico ha indicado que «no debe temer» al aumento de las importaciones chinas, después de que un SUV compacto híbrido enchufable producido por el fabricante chino Chery se convirtiera en el automóvil nuevo más vendido del país en marzo, según la cadena televisiva británica BBC. «No quiero impedir que los consumidores británicos tengan acceso a los automóviles de su elección», dijo Peter Kyle, secretario de Estado británico de Negocios y Comercio, a la BBC. Kyle añadió que el Gobierno también se centra en las «significativas oportunidades» de empleo e inversión, ya que los fabricantes de automóviles chinos están considerando establecer fábricas en el país. Numerosos expertos han señalado que en un mundo cada vez más fragmentado, la cooperación es más crítica que la confrontación. «Una comprensión más clara del desarrollo de China, junto con el uso de fortalezas complementarias, podría ofrecer un camino para que los países de todo el mundo logren un crecimiento más sostenible», puntualizó Bai. Fin

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