LA PAZ, 2 feb (Xinhua) — Bolivia cerró enero pasado con un inusual superávit fiscal que alcanzó 2.300 millones de bolivianos (unos 331 millones de dólares), resultado que contrasta con el déficit de 664 millones de bolivianos (unos 95 millones de dólares) registrado en igual mes de 2025, informó hoy lunes el ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza. Para el Gobierno de Bolivia, esta cifra se presenta como una señal temprana de estabilización macroeconómica, en un contexto marcado por la presión fiscal y la desaceleración. El ministro sostuvo en conferencia de prensa que el monto dado a conocer es resultado del ajuste al gasto público, el reordenamiento presupuestario y la eliminación de la subvención a los combustibles, medidas que desde su criterio permitieron reducir el déficit estructural y generar un ahorro fiscal. «Los primeros frutos de la política fiscal empiezan a reflejarse en cifras», afirmó Espinoza, al señalar que el Gobierno ha comenzado a ahorrar «gran cantidad» de recursos, tras años de balances negativos. El Ejecutivo prevé que la tendencia podría mantenerse en el presente mes y consolidarse entre marzo o abril, los meses de mayor recaudación tributaria, lo que permitiría cerrar el primer tercio del año con un resultado fiscal positivo, escenario poco habitual en la historia reciente del país. El Gobierno ya había anunciado su intención de reformular el Presupuesto 2026 para reducir este mismo año el déficit fiscal en un tercio. Espinoza mencionó también que el tipo de cambio se mantiene estable, además de que el Gobierno avanza en un proceso de ordenamiento del gasto y la reestructuración del presupuesto público, cuyas nuevas directrices serán presentadas a finales de febrero o inicios de marzo venidero. En cuanto al financiamiento externo, afirmó que Bolivia cuenta con compromisos de desembolsos superiores a los 8.000 millones de dólares de organismos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM), así como del Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe. Según el Gobierno, los recursos ya no se destinan al gasto corriente, sino a recomponer reservas y sostener la estabilidad macroeconómica. «La estabilización macroeconómica ya no es un discurso, empieza a reflejarse en cifras», reafirmó Espinoza, quien sostuvo que el país busca construir «bases más sólidas» para una recuperación gradual, en medio de un escenario internacional incierto y volátil. Fin
