RÍO DE JANEIRO, 27 abr (Xinhua) — Brasil avanza en la búsqueda de soluciones para reducir las emisiones del transporte aéreo, uno de los sectores más difíciles de descarbonizar, mediante el desarrollo de combustibles sostenibles de aviación (SAF) a partir de canola de segunda cosecha. Una investigación liderada por la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria (Embrapa) y la Universidad de Brasilia indicó que este biocombustible puede reducir hasta un 55 por ciento las emisiones de gases de efecto invernadero en comparación con el queroseno fósil tradicional, dependiendo del escenario de adopción. El estudio abarca todo el ciclo de vida del combustible, desde el cultivo la materia prima hasta su uso. «El sector aéreo necesita alternativas técnicamente viables para cumplir metas climáticas globales, y el SAF es hoy la principal estrategia de corto y medio plazo», afirmó a Xinhua la investigadora Giulia Lamas, vinculada a la Universidad de Brasilia y colaboradora de Embrapa. El estudio destaca el uso de canola como segunda cosecha, en rotación con la soja y bajo condiciones tropicales poco exploradas. No obstante, los investigadores advierten que la reducción del 55 por ciento corresponde a un escenario ideal aún no alcanzable en la práctica. «La reducción representa un potencial máximo, basado en condiciones óptimas que todavía no son viables en la práctica», explicó la analista de Embrapa Medio Ambiente, Priscila Sabaini. Entre las principales limitaciones se encuentran las restricciones regulatorias y tecnológicas. Actualmente, el SAF producido mediante la tecnología HEFA, que convierte aceites vegetales en combustible, solo puede mezclarse en una proporción de hasta el 50 por ciento con el queroseno convencional, lo que impide su sustitución total en el corto plazo. También persisten desafíos como el costo de producción, la escala industrial y la certificación internacional. Uno de los hallazgos clave del estudio es el papel del hidrógeno en el proceso productivo. El uso de hidrógeno renovable podría reducir entre un 86 y un 94 por ciento las emisiones en la etapa industrial. «La integración entre bioenergía e hidrógeno renovable puede disminuir significativamente la intensidad de carbono de los combustibles de aviación», señaló a Xinhua el profesor Edgar Amaral, de la Universidad de Brasilia. El análisis también identifica a la fase agrícola como la principal fuente de emisiones, debido al uso de fertilizantes y la liberación de óxido nitroso. En este sentido, el uso de bioinsumos y mejores prácticas agrícolas resulta clave para reducir la huella ambiental del combustible. Brasil cuenta con ventajas al cultivar canola como segunda cosecha, lo que permite aprovechar tierras ya utilizadas y evitar la expansión agrícola. Este modelo mejora la eficiencia del suelo y reduce la presión ambiental. El desarrollo de los SAF se enmarca en esfuerzos internacionales para reducir las emisiones del transporte aéreo, y el estudio brasileño aporta evidencia clave para políticas públicas y certificación. Aunque enfrenta desafíos, el SAF basado en canola de segunda cosecha se perfila como una alternativa prometedora para reducir emisiones en la aviación, reforzando el papel de Brasil en la transición hacia una economía baja en carbono. Fin
