BEIJING, 28 ago (Xinhua) — La historia de Yin Yuzhen, una mujer china dedicada a combatir la desertificación, y el profesor jubilado estadounidense Ronald Sakolsky se ha hecho viral, al reflejar el poder de la gente común para hacer frente al cambio climático global y fortalecer el vínculo entre ambos países. Hace 26 años, durante una estancia en China en el marco de un programa de intercambio docente, Sakolsky recaudó 5.000 dólares para apoyar la iniciativa de Yin de plantar árboles en el desierto. Con esos fondos, Yin y su familia lograron cultivar un bosque de más de 50.000 árboles. Durante un reciente viaje a China, Sakolsky se reencontró con Yin en su casa en Mongolia Interior, en el norte del país, y se maravilló ante el «milagro» que ella ha creado. Para Sakolsky, la visita reafirmó su aprecio por una cultura que honra las promesas y la diligencia, y le permitió vislumbrar áreas de cooperación entre ambos países. La historia atestigua el papel indispensable que han desempeñado los intercambios entre la gente común en el fomento de la amistad entre China y Estados Unidos. El legado de los pilotos estadounidenses de los Flying Tigers (Tigres Voladores), que ayudaron a China a combatir la agresión japonesa durante la Segunda Guerra Mundial, así como de la diplomacia del ping-pong, que contribuyó a mejorar las relaciones entre China y Estados Unidos hace ya más de cinco décadas, sigue vigente hoy en día, iluminando el camino hacia una mayor amistad entre ambos pueblos. Cada vez más jóvenes estadounidenses visitan China para realizar intercambios, participando en recorridos culturales y encuentros deportivos amistosos, y entablando conversaciones enriquecedoras con sus compañeros chinos. Desde noviembre de 2023, más de 50.000 jóvenes estadounidenses han viajado a China para realizar visitas e intercambios. Jóvenes de ambos países se han acercado, profundizando el entendimiento mutuo, forjando amistades duraderas y abriendo un nuevo capítulo en los intercambios amistosos entre ambos pueblos. Esto cobra aún más importancia ahora que China y Estados Unidos buscan edificar una relación bilateral constructiva de estabilidad estratégica. Unos lazos más fuertes entre los pueblos pueden ayudar a los ciudadanos de ambos países a comprenderse mejor, derribando estereotipos y potenciando los puntos en común. Sin embargo, algunos políticos estadounidenses tienen una agenda diferente. Han venido impulsando el «desacoplamiento» y Estados Unidos ha impuesto restricciones a los intercambios bilaterales en educación y ciencia y tecnología, entre otros campos, alegando razones de seguridad nacional. La esperanza de las relaciones entre China y Estados Unidos reside en la gente, su fundamento consiste en las conexiones al nivel de base y su futuro depende de la generación más joven. Como Sakolsky expresó con convicción durante su viaje a China: «Los chinos y los estadounidenses podemos trabajar juntos y construir un mundo pacífico». Cuando China y Estados Unidos actúan como amigos y socios, los beneficios se extienden más allá de ambos países, llegando a todo el mundo. Fin
