SAO PAULO, 30 mar (Xinhua) — Brasil, país que se ubica entre los 15 mayores productores y consumidores de vino y espumantes del mundo, registró en 2025 un crecimiento interanual del consumo de 7 por ciento, hasta alcanzar un promedio de 3 litros por adulto al año, en un mercado que movilizó 21.100 millones de reales (unos 4.200 millones de dólares), divulgó este lunes la entidad empresarial del sector Prowine. El organismo detalló en un comunicado que el desempeño refleja una recuperación del sector tras el período de ajuste de inventarios observado entre 2022 y 2023. «Tras un periodo de ajuste de inventarios en la cadena de distribución, el mercado vitivinícola brasileño volvió a crecer en 2025 (…) Este resultado refuerza la relevancia de Brasil en la industria global e indica una recuperación tras el estancamiento observado entre 2022 y 2023», señaló Prowine, entidad que organiza la principal feria internacional anual de vinos de Brasil, en Sao Paulo (sureste). El abastecimiento de vinos y espumantes en el mercado brasileño llegó a 54,5 millones de cajas de nueve litros, con un aumento de aproximadamente 8 por ciento frente al año anterior, lo que acerca al sector a los niveles observados durante el pico de la pandemia e indica una recuperación gradual de la demanda. Entre los factores que impulsaron ese crecimiento destacan la creciente popularidad del vino de mesa nacional, la menor estacionalidad en el consumo de espumantes brasileños y el sólido desempeño de los vinos importados de Chile. A pesar de desafíos como la elevada inflación y el encarecimiento del crédito, el sector mostró resiliencia a lo largo del año, en un contexto en el que un invierno más riguroso contribuyó a estimular la demanda. El crecimiento del consumo en 2025 también representa un aumento de 35 por ciento en la última década, en una tendencia que refleja la expansión gradual del mercado brasileño. La región sur, que es la tradicional productora de vinos en Brasil, es la que más consume el producto con un promedio de 6 litros anuales, seguida por el sudeste, gran polo demográfico y económico del país, del que forman parte los estados de Sao Paulo, Río de Janeiro y Minas Gerais, y que registra un consumo promedio de 4 litros por año. Pese al crecimiento reciente, el consumo brasileño sigue por debajo del registrado en países con fuerte tradición vitivinícola en la región como Chile, Argentina y Uruguay. Con una base de consumidores en expansión y un mayor interés por las marcas de mayor calidad, el sector ve margen de crecimiento en los próximos años, concluyó el comunicado. Fin
