SANTIAGO, 31 mar (Xinhua) — Los chilenos han mostrado preocupación y descontento por el alza histórica del precio de los combustibles en el país, consecuencia de la guerra en Medio Oriente y la desactivación del subsidio al petróleo por el recién asumido Gobierno del presidente José Antonio Kast. El Ejecutivo anunció la semana pasada la neutralización en medio de esta crisis del Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (Mepco), creado en 2014, cuya función es suavizar las variaciones bruscas en los precios internos de las bencinas ante los vaivenes internacionales. El resultado de esta maniobra fue un incremento récord de entre un 30 y un 60 por ciento en los precios de la gasolina y el diésel, respectivamente, a partir del jueves anterior, lo que provocó largas filas en estaciones de servicio previo a la subida y también motivó protestas sociales. Mario Santana, un abogado de 70 años, desembolsaba antes unos 60.000 pesos chilenos (unos 64,5 dólares) para llenar el estanque de su auto, un trámite que ahora le cuesta un 20 por ciento más, afirmó a Xinhua. «Esto no es una buena noticia», dijo el profesional jubilado en una estación de carga de la capital. A su juicio, este incremento en los precios «podría haber sido más paulatino, para que la gente tuviese la posibilidad de irse acomodando al cambio», añadió, respecto del manejo de la situación por parte de la Administración derechista. El ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, informó la semana pasada sobre las medidas adoptadas ante las alzas históricas de los combustibles a causa del contexto global. La autoridad explicó a los canales de televisión nacionales que Chile enfrenta actualmente una «situación fiscal deteriorada», derivada del Gobierno del expresidente Gabriel Boric, lo que obligó a reducir el gasto del Estado. Según la cartera de Hacienda, la herramienta de subsidio a los combustibles, utilizada para paliar la escalada de precios y reducir el impacto a los consumidores, implicaría un gasto de 20 millones de dólares al día que el país no puede absorber. Los chilenos son conscientes de que el problema de los combustibles tiene su origen en Medio Oriente, sin embargo, critican la respuesta del Ejecutivo. Mario Santana indicó que «el contexto mundial es inevitable», pero «Chile siempre ha tenido crisis y se han podido manejar de otra manera, para que no sea tan brusco el cambio en el bolsillo de los chilenos». De acuerdo con las cifras del último informe de la Empresa Nacional del Petróleo de Chile, la gasolina subió hasta 0,4 dólares por litro, mientras que el diésel lo hizo en unos 0,6 dólares por litro. En este escenario, Sebastián Cáceres, un empleado público de 34 años, señaló que junto a su familia dejarán de ocupar su automóvil para movilizarse en transporte público. «Acabamos de llenar el estanque, antes era con 40.000 pesos (unos 43 dólares) y ahora fueron 62.000 (unos 67 dólares). Vamos a tener que guardar el auto y utilizar la locomoción colectiva», declaró el entrevistado. Por su parte, el trabajador de una estación de servicio de combustible, Sergio González, comentó que tras el anuncio del alza de los combustibles la semana anterior, las personas llegaron en masa a abastecerse, lo que obligó al personal a trabajar hasta pasada la medianoche. Más allá de la gasolina y el diésel, el trabajador apuntó al posible aumento en el precio de ciertos alimentos transportados por camiones entre las regiones del extenso país sudamericano. «El aumento afecta a todo el país, porque va a subir la harina, porque el transporte se encarece y la cuenta se traspasa al usuario, que somos todos nosotros. Por ese lado, vamos a tener que aceptar la subida de precios de algunos comestibles», sostuvo el bombero. El Congreso chileno aprobó un proyecto de ley que busca estabilizar el precio de la parafina de cara a la temporada de invierno, junto con crear un bono de apoyo para transportistas, que incluye a taxis colectivos y transporte escolar. El economista Francisco Castañeda dijo a Xinhua que antes de la guerra ya había tensiones geopolíticas, con lo que el precio del crudo comenzó a subir y escaló aún más al estallar la guerra. El experto lamentó que este aumento produce problemas en las cadenas productivas de sectores como minería, construcción, agricultura y energía, entre otros. La presidenta del Banco Central de Chile, Rosanna Costa, difundió hace unos días las nuevas proyecciones de la economía chilena, que toma en consideración la guerra, con una proyección de la inflación del 4 por ciento al cierre de este año, frente al 3,2 por ciento anunciado la última vez. Fin
