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Especial: Arte, tecnología y público dialogan en exposición «Jardín inconcluso» en la Ciudad de México

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Mar 10, 2026
Por José Gabriel Martínez y Pool Contreras MÉXICO, 9 mar (Xinhua) — Entre pulsos cardíacos convertidos en luz, voces suspendidas en el aire y señales invisibles provenientes del cosmos, el Museo de Arte Moderno (MAM) de la capital mexicana presenta una experiencia artística donde la tecnología y la participación humana redefinen el papel del espectador. La exposición nocturna «Rafael Lozano-Hemmer: Jardín inconcluso», abierta del 11 de febrero al 25 de abril de 2026, reúne nueve instalaciones interactivas del reconocido artista mexicano-canadiense, cuya obra ha sido exhibida en museos y bienales alrededor del mundo. El proyecto invita al público a recorrer el recinto de noche mientras sensores, altavoces y dispositivos lumínicos reaccionan en tiempo real al calor corporal, la voz, el pulso y el movimiento de los visitantes. El recorrido se extiende desde la Sala Gamboa hasta el Jardín Escultórico del museo, ubicado en el Bosque de Chapultepec, uno de los principales pulmones verdes de la Ciudad de México. Allí, la tecnología se integra al entorno natural para crear una experiencia inmersiva que solo se completa con la presencia del público. «Estas piezas no existen si el público no participa, utilizamos el arte como excusa de crear comunidad porque es algo que tenemos que rescatar. Crear experiencias que nos invite a hablar con otros», afirmó Lozano-Hemmer en declaraciones recogidas por la Secretaría de Cultura en un comunicado sobre la muestra. Silverio Orduña, curador del MAM, resaltó en entrevista con Xinhua que la exposición propone un diálogo entre la tradición artística mexicana y las nuevas posibilidades tecnológicas del arte contemporáneo. «Rafael Lozano-Hemmer es un artista mexicano-canadiense que ha trabajado por más de 30 años el arte digital y la relación entre la tecnología y el arte», destacó Orduña, al tiempo que ponderó que una de las piezas centrales del recorrido es «Jardín de Corazonadas», una instalación formada por más de 3.000 focos que se encienden y apagan siguiendo el ritmo cardíaco de los visitantes. Los sensores registran el pulso al colocar la mano bajo un dispositivo y lo convierten en una secuencia luminosa acompañada por sonidos de latidos. Según el curador, la obra retoma una referencia cultural profundamente arraigada en México: la película clásica Macario (1960), cuyo final muestra una caverna llena de velas que simbolizan la vida de cada persona. «Rafael Lozano-Hemmer retoma una de las escenas finales de Macario (…) para hablar de lo efímero que puede ser la vida en todo momento», señaló Orduña. El sistema también borra gradualmente los registros más antiguos de latidos para dar lugar a los nuevos, creando un archivo sonoro que se renueva constantemente. La exposición incluye además «Faro Colisionador», un dispositivo que detecta radiación cósmica invisible al ojo humano, y «Calzada de Voces», una instalación inspirada en las reflexiones del científico Charles Babbage sobre la posibilidad de que todas las voces pronunciadas permanezcan registradas en la atmósfera. En esta obra, imágenes y sonidos surgen de lecturas grabadas mientras una cámara recorre visualmente la garganta de quienes pronuncian el texto. Otras piezas incorporan poemas de escritoras indígenas en lenguas como el tzotzil, el maya y el zapoteco, los cuales aparecen proyectados mediante sensores que reaccionan al movimiento del cuerpo. Para Orduña, el retorno de Lozano-Hemmer a México después de una década tiene un significado especial para el panorama cultural del país. Considerado uno de los principales exponentes del arte digital contemporáneo, Lozano-Hemmer ha desarrollado una trayectoria internacional centrada en la interacción entre tecnología, vigilancia y participación pública mediante instalaciones de gran escala en museos y espacios urbanos. En 2007 se convirtió en el primer artista en representar de manera oficial a México en la Bienal de Venecia con una muestra en el Palazzo Van Axel, y desde entonces ha participado en importantes encuentros artísticos internacionales, entre ellos las bienales de La Habana, Estambul, Kochi, Liverpool, Mercosur, Nueva Orleans, Shanghái, Singapur y Sídney. «Después de un gran periodo de tiempo, regresa a México y sitúa todas esas exploraciones que han viajado por el mundo», indicó el curador. El proyecto también incorpora medidas ambientales, como el uso de iluminación LED de bajo consumo y filtros ultravioleta que evitan desorientar a aves migratorias. Más que una exhibición estática, «Jardín inconcluso» propone una obra abierta en constante transformación. Cada visitante deja una huella efímera que modifica el paisaje de luz y sonido, convirtiendo la experiencia colectiva en parte esencial de la obra. En palabras del propio Lozano-Hemmer, la idea de lo inconcluso es también una postura artística. «Delegar responsabilidad al público es una decisión conceptual, pero también política: un reconocimiento de que el significado no puede encontrarse sin la interacción», aseveró el artista digital. Fin

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