RÍO DE JANEIRO, 31 dic (Xinhua) — El año 2025 marcó un punto de inflexión para la industria automotriz brasileña y consolidó de manera definitiva la presencia de los autos eléctricos chinos en el mayor mercado de América Latina, de acuerdo con datos de la Asociación Brasileña de Vehículos Eléctricos (ABVE). La ABVE informó que durante 2025 los vehículos de marcas chinas concentraron más del 80 por ciento de las ventas de automóviles eléctricos en Brasil, impulsadas por precios competitivos, avances tecnológicos y una estrategia de expansión bien planificada. Ese liderazgo se reflejó en el crecimiento general del mercado de vehículos electrificados, que cerró el año con más de 275.000 unidades vendidas, entre eléctricos e híbridos, un aumento de alrededor del 55 por ciento frente a 2024 y el mayor crecimiento anual registrado hasta ahora en el país. Según la Asociación Nacional de Fabricantes de Vehículos Automotores (Anfavea), los electrificados representaron más del 10 por ciento de los autos vendidos en 2025 en Brasil, una proporción impensable hace apenas cinco años. Dentro de ese segmento, marcas chinas como BYD, GWM y Chery lideraron con amplitud las ventas, en especial en los grandes centros urbanos como São Paulo, Río de Janeiro y Belo Horizonte. BYD se consolidó como el principal símbolo de ese avance al superar este año la marca acumulada de 200.000 vehículos electrificados vendidos en Brasil, favorecida por modelos con autonomía superior a los 400 kilómetros y precios inferiores a los de muchos competidores tradicionales. La estrategia de la marca combinó importaciones a gran escala con el inicio de la producción local, una señal clara de compromiso a largo plazo con el mercado brasileño. «El éxito de los coches eléctricos chinos en Brasil no es casual», afirmó a Xinhua el economista Fernando Silva, profesor de la Universidad de São Paulo y especialista en la industria automotriz. «Las marcas chinas llegaron con una oferta muy diversificada, precios más accesibles y una tecnología de baterías que ya estaba madura. En 2025, el consumidor brasileño dejó de ver al coche eléctrico como un producto de nicho y empezó a considerarlo una alternativa real, sobre todo en las grandes ciudades», explicó. Silva añadió que el contexto macroeconómico y comercial también fue determinante. «Brasil y China mantienen una relación comercial sólida, y eso facilitó el ingreso de esos vehículos. Además, las marcas chinas supieron leer bien el mercado local y adaptaron sus modelos a las condiciones brasileñas, tanto en diseño como en prestaciones», señaló. Otro factor clave en 2025 fue el avance de la producción local, pues fabricantes chinos comenzaron a ensamblar vehículos eléctricos e híbridos en plantas brasileñas, con una producción estimada de unas 25.000 unidades en el año. Esa etapa inicial sentó las bases para una expansión más robusta a partir de 2026, con anuncios de nuevas inversiones y ampliación de capacidades productivas. Para el vicepresidente de la ABVE, Thiago Sugahara, la producción local es estratégica. «No se trata solo de vender coches, sino de crear un ecosistema», dijo Sugahara a Xinhua. «Las marcas chinas están invirtiendo en centros de distribución, capacitación de mano de obra y redes de posventa. Eso genera confianza en el consumidor y reduce uno de los principales temores asociados a los vehículos eléctricos, que es el mantenimiento», explicó. La infraestructura de recarga también avanzó de manera significativa durante el año, cuando, en alianza con concesionarios, empresas energéticas y gobiernos locales, los fabricantes instalaron nuevas estaciones de carga rápida en corredores urbanos y carreteras estratégicas. Esas estaciones, con potencias que alcanzan los 120 kilovatios, facilitaron los viajes de media distancia y ampliaron el atractivo de los vehículos eléctricos más allá del uso exclusivamente urbano. Desde el punto de vista ambiental, la expansión de los autos eléctricos contribuye a la reducción de emisiones del sector del transporte, uno de los principales emisores de gases de efecto invernadero en Brasil. Aunque el país cuenta con una matriz eléctrica renovable de manera mayoritaria, el parque automotor sigue dependiendo en gran medida de combustibles fósiles, por lo que la electrificación es vista como un paso clave hacia los compromisos climáticos asumidos por Brasil. A pesar de la preocupación de los fabricantes tradicionales y algunas industrias locales por la competencia de las marcas chinas, especialistas coinciden en que la competencia ha beneficiado al consumidor brasileño, al ampliar la oferta y reducir precios en un segmento que hasta hace pocos años era inaccesible para la mayoría. Con un mercado en expansión, inversiones en curso y una demanda creciente, todo indica que la presencia china en la movilidad eléctrica brasileña seguirá fortaleciéndose en los próximos años, consolidando a Brasil como uno de los principales polos de electromovilidad en América Latina. Fin
