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Especial: Bloqueo energético deja a cubanos sin opciones para encuentro familiar

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Abr 1, 2026

LA HABANA, 31 mar (Xinhua) — Ileana Montes de Oca espera en la Terminal de Ómnibus Nacionales de Cuba, mientras se prepara para el viaje a Jagüey Grande, un municipio de la occidental provincia de Matanzas donde residen sus padres ancianos. El trayecto, que solía hacer casi cada fin de semana, se ha convertido en una «odisea logística», una situación que ella y las autoridades cubanas atribuyen directamente al bloqueo económico de Estados Unidos que restringe el acceso de la isla a los combustibles. Antes de la actual crisis, Montes de Oca contaba con múltiples salidas diarias que le permitían pasar los fines de semana con su familia. Ahora realiza apenas su segundo viaje en meses, enfrentándose a un panorama del transporte drásticamente reducido. Juana Puebla, maestra de San Cristóbal, en la provincia de Artemisa, en el occidente del país, no ha podido visitar a sus hijas en La Habana desde diciembre, una separación que califica de «injusta». Con los servicios de ómnibus interprovinciales prácticamente inexistentes y sin posibilidad de usar la aplicación de pasajes desde su localidad, un viaje en transporte privado a la capital puede costar entre 200 y 500 veces más que el transporte estatal. Elena Curbelo, ama de casa de Camagüey, en el centro del país, viaja con frecuencia a La Habana para atender en el hospital pediátrico Juan Manuel Márquez a su bebé de casi dos años que padece una enfermedad genética. Aunque hasta ahora la Dirección Provincial de Salud le ha garantizado una ambulancia cada tres meses, vive con la incertidumbre de que el déficit de combustible pueda afectar ese servicio que resulta vital para su hija. Abel Vázquez, ingeniero industrial de Santiago de Cuba, en el oriente de la isla, ha visto cómo la crisis de combustible encarece sus visitas a su novia y familiares en la capital. En febrero, ante la falta de disponibilidad de pasajes en la terminal provincial y las largas colas de espera, tuvo que pagar 20.000 pesos cubanos (alrededor de 40 dólares) por un camión particular. Relata que la escasez ya ha provocado situaciones adversas, como familiares que no pudieron despedir a una tía fallecida en La Habana por falta de transporte. El pasado 16 de marzo, en el programa televisivo Mesa Redonda, el ministro de Transporte, Eduardo Rodríguez Dávila, reconoció que el sector estaba severamente impactado por el déficit de combustible, la falta de piezas de repuesto y los problemas de infraestructura. «Fue necesario implementar ajustes drásticos que incluyeron la reducción de las salidas de ómnibus nacionales a una cuarta parte, dejando una salida diaria hacia y desde cada cabecera provincial», explicó Rodríguez. El sistema de trenes nacionales también se ha visto afectado, con salidas programadas cada ocho días, una reducción respecto a la frecuencia anterior, que era cada cuatro jornadas. En apoyo a la salud y otras necesidades sociales, el ministro informó que se garantizaron 110 viajes interprovinciales, que transportaron a más de 5.000 pasajeros. Para Montes de Oca, estas medidas demuestran que el Estado cubano intenta gestionar la crisis con los escasos recursos disponibles, aunque reconoce que no alcanzan para cubrir la demanda que existía antes del agravamiento del déficit. La ciudadana señala que existe una agencia central en La Habana, la capital del país, que atiende casos puntuales de personas con necesidades extremas por temas de enfermedad o asuntos familiares urgentes. Sin embargo, insiste en que la raíz del problema sigue siendo la presión constante de Estados Unidos, que impide la entrada del combustible necesario para abastecer el transporte público. Juana Puebla califica las restricciones de combustible como un capricho del presidente estadounidense, Donald Trump, argumentando que la campaña de presión perjudica sobre todo a los ciudadanos comunes. Para ella, la imposibilidad de ver a sus hijas es una consecuencia directa de las políticas diseñadas para asfixiar la economía cubana. El bloqueo económico que Estados Unidos mantiene contra Cuba desde hace más de seis décadas ha sido endurecido en los últimos meses por la Administración Trump, con el objetivo declarado de restringir aún más el acceso de la isla a combustibles y otros recursos. Las autoridades cubanas y numerosos ciudadanos señalan a esta política como la causa principal de la actual crisis del transporte, que mantiene separadas a familias, limita el acceso a servicios de salud y profundiza las dificultades cotidianas de la población. Fin

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