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Especial: Fonoteca Nacional de México, guardiana de la memoria sonora del país

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Ene 20, 2026

MÉXICO, 19 ene (Xinhua) — Una de las memorias más frágiles y a la vez más reveladoras de México: su patrimonio sonoro, se resguarda en una antigua casona del siglo XVIII, en el barrio de Santa Catarina, uno de los más representativos de la emblemática arquitectura colonial de la alcaldía de Coyoacán, en el sur de la Ciudad de México. La Fonoteca Nacional, institución pública dependiente de la Secretaría (Ministerio) de Cultura y radicada en la distintiva Casa de Alvarado, se ha consolidado como el principal archivo sonoro del país y un referente en América Latina en la preservación, estudio y difusión del sonido como expresión cultural. «La Fonoteca Nacional es un gran repositorio, una gran biblioteca de sonidos que intenta cuidar, preservar y difundir el patrimonio sonoro de México», explicó a Xinhua su director, Francisco Rivas, investigador y gestor cultural. Ese acervo reúne grabaciones en múltiples formatos físicos y digitales que documentan desde músicas tradicionales y lenguas originarias hasta entrevistas, poesía y registros de figuras clave de la historia política y cultural mexicana. De acuerdo con Rivas, el sonido constituye una dimensión del patrimonio cultural que suele pasar desapercibida. «A veces no somos tan conscientes de que también la parte sonora, la dimensión de lo sonoro, forma parte del patrimonio cultural», señaló. En ese sentido, la Fonoteca busca «hacernos más conscientes de la dimensión sonora de la cultura», entendida como memoria viva que da testimonio de procesos sociales, identitarios y artísticos. El recinto alberga en la actualidad más de 655.000 documentos sonoros distintos, de los cuales alrededor del 37 por ciento han sido digitalizados. El público puede acceder a ellos a través de la audioteca, además de participar en actividades culturales como conciertos, sesiones de escucha dirigida y obras sonoras multicanal en el llamado Jardín Sonoro. «Todo ello sobre el amplio y vasto mundo de la sonoridad, y de la sonoridad desde la óptica mexicana», subrayó Rivas. La labor de preservación se extiende a las bóvedas especializadas, donde se conservan más de 600.000 soportes físicos en condiciones controladas. Allí se resguarda lo que Ramón Espíndola, administrador de las bóvedas, define como «la memoria sonora de México». «Estamos hablando de historia, de registros de audio que hoy en día ya son parte de la historia de nuestro país», afirmó. En esos archivos conviven discos de pasta, vinilos, cintas de carrete abierto y formatos digitales, que documentan más de un siglo de evolución tecnológica y cultural. Entre los registros destacan la voz de Porfirio Díaz, grabaciones de Diego Rivera y la narración radiofónica del histórico locutor Jacobo Zabludovsky durante el sismo de 1985. «Narran y cuentan parte de estas historias y vivencias de diferentes etapas de nuestro país», explicó Espíndola. Las bóvedas operan bajo normas internacionales, con temperatura promedio de 18 grados y humedad controlada, para ralentizar el deterioro natural de los soportes. Desde su apertura en 2008, la Fonoteca Nacional de México ha impulsado cinco ejes prioritarios, entre ellos el rescate del patrimonio sonoro, la difusión del acervo y el fomento de una cultura de la escucha. Reconocida a nivel regional, la institución aspira a consolidarse como referente internacional en preservación sonora, demostrando que la historia de un país también se escucha. Fin

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