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Especial: Hermanas colombianas son ejemplo de la formación educativa de latinoamericanos en China

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Feb 23, 2026

Por César Mariño García BOGOTÁ, 22 feb (Xinhua) — Paula y Catalina González Mojica, dos colombianas que hoy en día trabajan en el proyecto de construcción de la primera línea del Metro de Bogotá, capital colombiana, son ejemplo de los procesos educativos de ciudadanos latinoamericanos que realizan sus estudios en China, así como de la proyección laboral exitosa de quienes optan por formarse en el país asiático. Tras graduarse en Colombia en ingeniería civil e ingeniería ambiental, respectivamente, en 2022, las hermanas González se trasladaron a China. A decir de Paula, en el país asiático, donde de manera previa habían participado en programas de intercambio para cursar la maestría en relaciones internacionales en la ciudad de Nanjing, en la provincia de Jiangsu, la capacidad académica resultó «especialmente atractiva y determinante». «La decisión de continuar los estudios (…) respondió a la búsqueda de una formación más profunda y estructurada sobre China y sus relaciones internacionales», dijo por su parte Catalina en entrevista con Xinhua. La conversación se produjo en el marco de las obras de la última estación de la primera línea del Metro de Bogotá, en la que trabajan en tareas de interpretación y traducción de chino y español, además del apoyo a la coordinación de otras actividades. Para ellas, la experiencia educativa se ha consolidado no solamente en la ampliación del horizonte profesional, sino en el entendimiento de dinámicas que hoy por hoy trascienden en la comunión de dos culturas que trabajan de forma conjunta en el desarrollo social y de infraestructura. «Al vivir en China recibes una bienvenida muy cálida de todas las personas chinas y cuando estás en tu país ellos también buscan adaptarse a nuestras costumbres», dijo Paula. «Y lo más enriquecedor, es que por parte de ambas culturas buscamos ver las cualidades del otro, de modo que los chinos aprenden de nosotros y nosotros de ellos», agregó. Paula resaltó respecto al proyecto del Metro de Bogotá saber «que traerá un beneficio gigantesco a nuestra ciudad». Catalina, por su parte, mencionó que «al trabajar en un proyecto tan grande con China, he aprendido sobre la perseverancia, porque en Bogotá, al ser una capital tan grande, siempre nos encontraremos con problemas en la obra». «Y sin importar si son grandes o pequeños, los hemos podido solucionar de la mano con los chinos», expresó, al señalar que en su contacto con los ingenieros chinos «he aprendido a no rendirme». La capacidad de ejecución por medio de la entrega laboral y el «enorme potencial de sacrificio para lograr metas de largo plazo», son al parecer de Catalina y Paula, los principales aprendizajes durante el tiempo que han trabajado. Este proyecto es hoy en día el principal de infraestructura del país sudamericano y se encuentra con un avance superior al 70 por ciento con metas de entrar en funcionamiento en el primer semestre de 2028. Sobre su futuro, una vez que la obra sea entregada, Catalina espera formar parte de otros grandes proyectos en que las empresas chinas serán protagonistas. Entre estos proyectos está la planta de tratamiento de aguas residuales de Bogotá, marco en el que sus conocimientos de ingeniería ambiental y del idioma chino «pueden servir de puente entre Colombia y China». «Me gustaría seguir en proyectos de infraestructura por un tiempo y después ingresar al campo diplomático», enfatizó la entrevistada, al señalar que las proyecciones laborales alcanzan «hasta llegar algún día a trabajar en China como embajadora de Colombia». Las dos hermanas compartieron con estudiantes colombianos en «apuntar hacia China», dado que allí, en ese lejano país, se aprenden a ver aquello que es muy complejo y difícil como objetivo a alcanzar por medio del trabajo en equipo. «Solo así lo que parece imposible se hace realidad», concluyeron las dos hermanas y profesionales colombianas. Fin

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