• Mié. Abr 1st, 2026

Especial: Jubilados cubanos encuentran refugio en una red de solidaridad que desafía sanciones de EE. UU.

Poradmin

Abr 1, 2026

LA HABANA, 31 mar (Xinhua) — En el municipio Plaza de la Revolución, en La Habana, Cuba, el centro «El Rampeño», parte del Sistema de Atención a la Familia (SAF), atiende diariamente a más de 70 ancianos y personas con discapacidad, manteniendo sus puertas abiertas pese a la aguda crisis de combustible que enfrenta la isla. El centro está ubicado en una zona de alto envejecimiento poblacional de la capital cubana, donde muchos de los acogidos viven solos o con familias que enfrentan dificultades económicas. Para ellos, el SAF se ha convertido en un pilar fundamental, donde se ofrecen no solo alimentos, sino un espacio de contención social en medio de las carencias generalizadas por el recrudecimiento del bloqueo que Estados Unidos impone contra Cuba desde hace más de 60 años. «Me siento completamente feliz», relata Lilian Fonbella Benavides, de 69 años, quien destaca el cariño del personal, la limpieza y la preocupación por los gustos de los comensales, algo que, según dice, «las personas mayores no recibimos en otros lugares». Sergio Enrique Martínez Ochoa, administrador del SAF «El Rampeño», explica que la jornada comienza a las 7 de la mañana con el desayuno, seguido del almuerzo hasta la 1 de la tarde y la comida hasta las 7 de la noche. Reconoce que la falta de combustible en el país ha afectado las operaciones, pero han logrado sortear el obstáculo gracias a la cercanía de los proveedores. «Buscamos los productos en carretillas o bicicletas y hasta ahora nunca han faltado», afirma. Además del Estado cubano, varios vecinos de la zona se han involucrado en el sostenimiento de este centro. Randy Cabañas Hernández colabora con donaciones y valora el cambio que ha visto en los beneficiados. Para él, la ayuda es espontánea y nace de la empatía. «En la situación que se encuentran las personas aquí podrían estar mañana cualquier de nuestros familiares», comenta, agregando que la retroalimentación de la comunidad, que le agradece en la calle, le genera «un alto nivel de satisfacción». Aline Romero, de un agromercado local, es otra de las que ha apoyado desde el primer día. A pesar de las dificultades con el transporte, mantiene su compromiso porque, dice, «siempre se puede, mientras sigan llegando los camiones y tengamos mercancía». Sin embargo, Romero reconoce que el encarecimiento y la falta de combustible la han afectado personalmente, impidiéndole viajar a la provincia en los últimos dos meses para buscar productos que después dona al SAF. Para estos cubanos, la crisis energética es un obstáculo diario como en el caso de Cabañas quien admite que el tema del combustible es crítico, pues afecta la refrigeración y la transportación de mercancías hacia el SAF. Aun así, insiste en que deben guardar una reserva para estas acciones solidarias. Los ancianos beneficiados son conscientes del contexto. José Alejandro Roda, un beneficiario del SAF, reconoce que los cocineros elaboran la comida con «una calidad tremenda» y valora el aporte de muchos vecinos del municipio, que complementan la asignación estatal. La respuesta comunitaria se ha intensificado en medio del recrudecimiento de las sanciones de Estados Unidos. Los entrevistados coinciden en que estas medidas complican la llegada de combustible y alimentos. «Somos nosotros los que estamos ahogados», resume un colaborador, en alusión al impacto del bloqueo en la vida cotidiana de los cubanos. El administrador del SAF insiste en el sentido de pertenencia de los trabajadores, quienes tratan a los ancianos como si fueran parte de su familia. Este enfoque, unido a la colaboración de vecinos, ha convertido a «El Rampeño» en un modelo de resiliencia. «Lo importante es lo que tú haces de corazón y lo que tú seas capaz de redistribuir», reflexiona Triana, uno de los cubanos que colabora con el centro. Los SAF surgieron en Cuba a finales de la década de 1990 como una estrategia del Ministerio de Comercio Interior para proteger a los sectores de menores ingresos mediante la oferta de alimentos a precios económicos. Concebidos para complementar la dieta de jubilados, discapacitados y casos sociales, estos sistemas representan hoy una muestra de la red de protección social que el país intenta mantener, apoyada en la colaboración entre el Estado y la propia comunidad. Fin

Por admin