Por Ricardo Montoya y José Gabriel Martínez REYNOSA, México, 30 jun (Xinhua) — En estos días en que el Mundial 2026 concentra la atención global, decenas de migrantes latinoamericanos resguardados en el albergue «Senda de Vida» de la ciudad fronteriza mexicana de Reynosa, en el norteño estado de Tamaulipas, encuentran en el fútbol una manera de sobrellevar la incertidumbre de la travesía hacia Estados Unidos. Sin acceso a televisión de paga ni a plataformas oficiales de transmisión en línea (streaming) con los derechos, los migrantes recurren a las redes sociales y sitios no oficiales para seguir los partidos. Eddie Adonay Gómez, hondureño de 18 años, contó que ve los encuentros a través de una aplicación de su país que en ocasiones se retransmite por Instagram, aunque las señales rara vez superan los 20 minutos sin interrumpirse. «Estás bien entretenido y de pronto se te quita la emoción», relató sobre los frecuentes cortes durante los momentos decisivos de cada partido. Kieren Alexandra Castillo, también hondureña, explicó que en el albergue recurren a sitios que agregan transmisiones gratuitas para esquivar el costo de las suscripciones. «Sería bueno que hubiera más facilidad porque hay personas que no estamos económicamente bien para pagar una entrada a un mundial. Sería buena idea que estuviera más disponible para todas las personas, no simplemente para un grupo», consideró, al señalar que quienes tienen no recursos económicos también merecen acceso a la justa mundialista. Más allá de las transmisiones, gracias a la naturaleza y esencia, el más universal de los deportes deviene una de las mayores prácticas de socialización y disfrute para los migrantes en «Senda de Vida». Un migrante venezolano, Edward David Álvarez, describió la cancha del albergue como un punto de encuentro semanal, pues los domingos y lunes, tras los servicios religiosos y las jornadas laborales, residentes de distintas nacionalidades se reúnen para organizar partidos de cuatro contra cuatro y mini torneos de hasta tres equipos simultáneos, que integran a mujeres y niños. «El fútbol nos conecta», afirmó, y añadió que el deporte funciona incluso como mecanismo de reconciliación entre quienes conviven a diario bajo presión. Álvarez destacó que los migrantes, al provenir de otros países, no están muy acostumbrados o insertados en las dinámicas socioeconómicas de México, lo cual se compensa en cierta medida porque «‘Senda de Vida’ nos abre sus puertas y es muy agradable». «El lugar en sí, tú entras y automáticamente tienes una paz interior y para completar esa paz está el fútbol. Vamos a jugar una tarde y te puedes conectar, te puedes relajar, puedes disfrutar, terminar cansado y no hay nada mejor que una tarde de fútbol y ya son las 8:00 de la noche y te vas a acostar rico», describió. Álvarez calificó la cancha como «un espacio de descanso mental» frente al estrés acumulado del proceso migratorio. Para los entrevistados, el balón cumple una función que trasciende el entretenimiento, lo que fue corroborado por Castillo, quien describió la dinámica de juego como una forma de «divagar la mente» ante la prolongada espera y las restricciones de movilidad que enfrentan fuera del recinto. «Senda de Vida», uno de los albergues más representativos de la frontera tamaulipeca, llegó a operar en años recientes muy por encima de la capacidad, producto del incremento sostenido de flujos migratorios irregulares hacia Estados Unidos. Las políticas migratorias restrictivas adoptadas por la actual administración estadounidense han reducido ese flujo de manera considerable, pero también han dejado varados en la frontera norte de México a miles de personas que aguardan, sin fecha cierta, la posibilidad de cruzar. En ese contexto de espera prolongada, los entrevistados coincidieron en que el Mundial, pese a las barreras económicas para acceder a las transmisiones, representa una oportunidad de distracción colectiva. Gómez sigue de cerca a México y Portugal tras la ausencia de Honduras. Álvarez ya compró una camiseta de la selección mexicana y Castillo reconoció haber seguido la inauguración del torneo y los resultados de los primeros partidos. Los tres coincidieron también en destacar la pasión futbolera que han percibido entre la población de Reynosa desde su llegada al albergue. «Se siente la alegría», describió Castillo sobre los festejos que escuchan desde el interior del recinto cuando juega la selección mexicana. Mientras la justa mundialista avanza en México, Estados Unidos y Canadá, los tres países anfitriones, en «Senda de Vida» el deporte sigue marcando un ritmo propio definido por una cancha donde, al menos por unas horas cada semana, decenas de migrantes logran dejar en pausa la incertidumbre de su destino. Fin
