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Especial: Museo interactivo en Centro Histórico de capital de México revela herencia milenaria del cacao

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Feb 20, 2026

Por José Gabriel Martínez y Ricardo Montoya MÉXICO, 19 feb (Xinhua) — A pocos pasos de los emblemáticos Templo Mayor y Catedral Metropolitana de la Ciudad de México, en el Centro Histórico de la capital mexicana, el aroma del chocolate conduce a visitantes de todas las edades hacia el Museo del Cacao y Chocolate «Choco-Story Zócalo», un espacio interactivo inaugurado en agosto de 2025 que invita a redescubrir la profunda relación entre el cacao y la identidad cultural mexicana. Ubicado en una casona colonial restaurada del Centro Histórico, el museo propone un recorrido sensorial e histórico que muestra cómo este fruto ha acompañado a las civilizaciones de Mesoamérica desde tiempos ancestrales hasta la gastronomía contemporánea. «Desde la época prehispánica se le determinaba como ‘oro negro’ por la dificultad para extraerlo y porque los únicos que consumían este alimento eran en ese entonces los reyes o los gobernantes», comentó el chocolatero del recinto, Joshua Yáñez, al reflexionar sobre el valor histórico del cacao en las culturas originarias. En entrevista con Xinhua, Yáñez subrayó que llegó un punto en el que el cacao «también se convirtió muchísimo tiempo en una moneda». Para él, conocer el trasfondo del fruto permite valorar en su justa dimensión un producto que ha estado presente en la vida cotidiana sin recibir, en ocasiones, la atención que merece. El recorrido museográfico de «Choco-Story Zócalo» inicia con las condiciones de cultivo del cacao y continúa con su fermentación, secado, tostado y molienda, procesos que transforman la semilla en chocolate. Las salas combinan proyecciones, réplicas de cerámica mesoamericana y estaciones multimedia que facilitan el aprendizaje. La guía Mitzi Vania García explica en los recorridos turísticos que dirige en el museo que el cacao tuvo un profundo simbolismo en Mesoamérica. «El cacao estaba relacionado con el inframundo, lo húmedo, lo femenino, la oscuridad, la fertilidad, en contraste con el maíz, aunque en la época de las civilizaciones mesoamericanas estos dos ingredientes iban mezclados en la bebida del cacao que tomaban los nobles mayas», relató a Xinhua. «Los granos de cacao eran tan valiosos y difíciles de conseguir que tomaron un valor de cambio, es decir, que se convirtieron en moneda», detalló. «Había quienes al intercambiar estas semillas podían sacrificar ese dinero y entonces tomar esa bebida de cacao, pero había quienes intercambiaban estas semillas por otros productos», agregó la guía, al describir la importancia ritual y económica del cacao entre los mayas y otros pueblos mesoamericanos. El Museo del Cacao y Chocolate muestra también la evolución de la bebida mesoamericana que combinaba cacao, maíz, vainilla y flores, además de su transformación durante el período colonial, cuando se incorporaron ingredientes llegados de Europa y otros continentes como canela, clavo y anís. El espacio ofrece además experiencias prácticas en su área de talleres, donde los visitantes elaboran con chocolate barras y figuras, guiados por maestros chocolateros para explorar creatividad y técnica. Tales actividades promueven la imaginación de los visitantes y les permiten comprender la complejidad del trabajo con el cacao. Para la guía del museo, Kenya Trujillo, el objetivo principal es sensibilizar sobre la relevancia cultural y gastronómica del cacao. «Es muy importante saber cómo se relaciona con la gastronomía, cómo se utiliza en muchos platillos desde la época prehispánica hasta la época colonial y con base en eso, cómo podemos conocer la historia de nuestro país y cómo nos beneficia el cacao en nuestro cuerpo, incluso medicinalmente», comentó. Entre las experiencias más atractivas del museo destaca una actividad interactiva, en la que los visitantes muelen cacao para crear espuma y recrear técnicas tradicionales, que hacen concientizar cómo es el proceso de este chocolate artesanal. «Choco-Story Zócalo» integra, además, degustaciones, exposiciones temporales y recursos digitales que permiten comprender el recorrido global del cacao y su llegada a otros continentes. Su ubicación estratégica en el Centro Histórico de la Ciudad de México y su enfoque didáctico, lo convierten en una atracción ideal para familias, viajeros curiosos y amantes del chocolate, al ofrecer una experiencia cultural completa que conecta historia, tradición y creatividad. Más allá de su sabor y gracias al recinto, el cacao emerge como un símbolo vivo de herencia cultural y continuidad histórica. En cada sala, el visitante descubre que el fruto, venerado por antiguas civilizaciones y presente en la cocina contemporánea, sigue como un puente entre pasado y presente en la identidad de México. Fin

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