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Especial: Pareja brasileña convierte un terreno degradado en un vivero clave para recuperar la Amazonia

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Jul 9, 2026
SANTARÉM, Brasil, 9 jul (Xinhua) — Una pareja de brasileños han convertido una propiedad que hace algunos años era un terreno degradado en la comunidad brasileña de Jaderlândia, en el municipio amazónico de Santarém, estado de Pará (norte), en un negocio donde actualmente se producen miles de plántulas de árboles nativos destinadas a recuperar áreas deforestadas de la Amazonia. El biólogo Sidcley Matos Pereira y la veterinaria Adna Picanço fundaron en 2018 el vivero forestal Ardosa con el objetivo de impulsar la restauración ambiental y demostrar que la conservación del bosque puede convertirse también en una fuente de desarrollo económico para las comunidades locales. El vivero cultiva actualmente más de 110 especies amazónicas, incluyendo castaña de Brasil, andiroba, copaíba, cumarú, açaí, itaúba y caoba, que son utilizadas en proyectos de recuperación de áreas degradadas, restauración de nacientes y sistemas agroforestales en distintos puntos del norte de Brasil. La demanda por este tipo de especies ha aumentado de forma constante, impulsada tanto por la necesidad de cumplir la legislación ambiental brasileña como por el avance de iniciativas vinculadas a la bioeconomía y la restauración ecológica. «Cuando comenzamos, era difícil encontrar viveros especializados en especies nativas de la Amazonia. Hoy vemos un interés mucho mayor por este tipo de árboles porque cada vez más personas comprenden que recuperar el bosque también significa proteger el agua, el suelo y la biodiversidad», explicó Matos en entrevista con Xinhua. El emprendedor destacó que el crecimiento de la demanda ha llevado al vivero a ampliar su capacidad de producción y, con apoyo técnico del Servicio Brasileño de Apoyo a las Micro y Pequeñas Empresas (Sebrae), la meta es pasar de 100.000 a entre 200.000 y 250.000 plántulas al año en una primera etapa y, posteriormente, alcanzar las 500.000 unidades anuales. Además de producir árboles, el vivero también realiza un cuidadoso trabajo de recolección de semillas en áreas conservadas de la selva amazónica. «Cada especie tiene un comportamiento diferente y conservar la diversidad genética es esencial para que los proyectos de restauración tengan buenos resultados. No se trata solo de plantar árboles, sino de reconstruir un ecosistema», afirmó Matos. El país sudamericano impulsa diferentes políticas para ampliar la recuperación de la vegetación nativa, entre ellas el Plan Nacional de Recuperación de la Vegetación Nativa (Planaveg), que busca aumentar la restauración de ecosistemas degradados mediante la participación de instituciones públicas, productores rurales y empresas. Para Picanço, la experiencia del vivero demuestra que la protección ambiental y el desarrollo económico pueden avanzar de manera conjunta. «Queremos mostrar que la Amazonía ofrece oportunidades para quienes trabajan de forma sostenible. Cuidar el bosque también puede generar empleo, ingresos y mejorar la calidad de vida de las familias de la región», afirmó. A su juicio, cada plántula producida representa una inversión a largo plazo. «Sabemos que los resultados de la restauración no aparecen de un día para otro, pero cada árbol que sale de nuestro vivero es un paso más para recuperar áreas degradadas y dejar una Amazonía más saludable para las próximas generaciones», concluyó. La experiencia de la pareja se ha convertido en un ejemplo del papel que pequeños emprendimientos pueden desempeñar en la recuperación de la selva amazónica, al combinar conocimiento científico, conservación ambiental y generación de oportunidades económicas en una de las regiones con mayor biodiversidad del planeta. Fin

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