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Especial: Siguen oleadas de condenas de la comunidad internacional contra la agresión militar de EE. UU. en Venezuela

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Ene 6, 2026
BEIJING, 6 ene (Xinhua) — Con la operación militar denominada «Resolución Absoluta», Estados Unidos rompió la tranquilidad de la capital venezolana, Caracas, en la que las fuerzas especiales estadounidenses capturaron al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y a su esposa, Cilia Flores, y les trasladaron a la fuerza hacia Nueva York. Esta brutal agresión militar estadounidense, que provocó incesantes oleadas de condenas por parte de la comunidad internacional, constituye una grave violación de la soberanía nacional del país sudamericano y pone de manifiesto una vez más las verdaderas ambiciones hegemónicas que Estados Unidos ha tenido desde hace mucho tiempo hacia las naciones latinoamericanas. También subraya la urgente necesidad de una revisión fundamental del sistema de gobernanza internacional existente, a fin de salvaguardar mejor la soberanía e independencia de todas las naciones del planeta, así como sus derechos e intereses de desarrollo. RESPUESTA URGENTE MULTILATERAL El 5 de enero resultó ser un día muy dramático. En esa fecha, se celebró una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre la situación en Venezuela en la sede de la ONU en Nueva York. Simultáneamente, la farsa del juicio de Estados Unidos contra Maduro también se desarrolló ese mismo día en la misma ciudad. Durante esa reunión, el secretario general de la ONU, António Guterres, expresó su profunda preocupación por la falta de respeto al derecho internacional en la acción militar del sábado de Estados Unidos contra Venezuela. «Sigo profundamente preocupado por la falta de respeto a las normas del derecho internacional en relación con la acción militar del 3 de enero», dijo Guterres en una declaración en el Consejo de Seguridad, reiterando que el mantenimiento de la paz y la seguridad internacionales «depende del constante compromiso de todos los Estados miembros» para adherirse a todas las disposiciones de la Carta de las Naciones Unidas. El embajador venezolano ante la ONU, Samuel Moncada, denunció durante esta reunión de emergencia la «violación flagrante» de la carta de la ONU y el derecho internacional por parte de Estados Unidos y reivindicó el respeto a la inmunidad, la liberación y retorno de Nicolás Maduro. México advirtió que la «agresión militar» de Estados Unidos contra Venezuela pone en «grave riesgo» la estabilidad política y la seguridad de América Latina y el Caribe, y llamó al órgano a actuar con decisión frente a la violación del derecho internacional. Por su parte, Brasil condenó la «intervención armada» estadounidense en territorio venezolano, y dijo que no cree que la solución a la crisis en el país radique en «la construcción de protectorados», sino en «soluciones que respeten la autodeterminación del pueblo» de Venezuela. España denunció que acciones como la intervención estadounidense en Venezuela son «un precedente muy preocupante para la paz y la seguridad regional», y recordó que «los recursos naturales del país son parte de su soberanía». Por añadidura, el Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de las Naciones Unidas expresaron su preocupación por la situación en Venezuela y condenaron enérgicamente esta agresiva acción militar de Estados Unidos. «El Grupo de Amigos en Defensa de la Carta de las Naciones Unidas condena de la manera más inequívoca y categórica la agresión perpetrada el 3 de enero de 2026 contra la República Bolivariana de Venezuela por fuerzas especiales de EE. UU.», manifestó el grupo en un comunicado publicado el domingo. Más allá de la ONU, que sigue siendo la plataforma multilateral más importante del mundo hasta hoy día, muchos otros mecanismos multilaterales, como por ejemplo el Parlamento Latinoamericano y Caribeño (Parlatino) y el Parlamento Centroamericano (Parlacen), entre otros, también se han pronunciado con valentía sobre la situación en Venezuela y emitido comunicados que expresan su solidaridad con el pueblo venezolano y resaltan la importancia de respetar la soberanía y la igualdad jurídica de cada país. SOLIDARIDAD Y CONDENA DE PAÍSES Las naciones latinoamericanas, que comparten el mismo continente que Venezuela, están especialmente indignadas por las descaradas acciones de Estados Unidos. Los mandatarios de países latinoamericanos y caribeños han sido los primeros en expresar su solidaridad con el pueblo venezolano y condenar la intervención militar estadounidense. El presidente de Colombia, Gustavo Petro, otro líder latinoamericano mencionado con frecuencia por el presidente estadounidense, Donald Trump, en los últimos tiempos, reiteró que lo que hizo el país norteamericano «es aberrante», ha destruido «el Estado de derecho a nivel mundial», y «se han orinado sangrientamente sobre la soberanía sagrada de toda Latinoamérica y el Caribe». Mientras su par chileno, Gabriel Boric, aseguró que «sienta un precedente extremadamente peligroso», destacando que «el respeto a la soberanía y la integridad territorial de los Estados constituye una línea roja que no debe ser cruzada bajo ninguna circunstancia». Los líderes de otros países latinoamericanos, como por ejemplo el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum, y la presidenta hondureña, Xiomara Castro, entre otros, han condenado prontamente la intervención militar estadounidense contra Venezuela y la llamada «captura» de Maduro y su esposa. Con el fin de unir y amplificar el llamamiento a la justicia, los Gobiernos de la mayoría de la población Latinoamérica y del Caribe (Brasil, Chile, Colombia, México, Uruguay) han publicado, junto con el Gobierno de España, un comunicado conjunto en el que rechazaron «las acciones militares ejecutadas unilateralmente en territorio de Venezuela» y mostraron su «preocupación ante cualquier intento de control gubernamental, de administración o apropiación externa de recursos naturales o estratégicos». «Reiteramos que la situación en Venezuela debe resolverse exclusivamente por vías pacíficas, mediante el diálogo, la negociación y el respeto a la voluntad del pueblo venezolano en todas sus expresiones, sin injerencias externas y en apego al derecho internacional», dijo el comunicado, reafirmando «el carácter de América Latina y el Caribe como zona de paz, construida sobre el respeto mutuo, la solución pacífica de las controversias y la no intervención». REFLEXIONES ACADÉMICAS «Hoy es Venezuela, mañana puede ser cualquier otro país». Esta frase, pronunciada por Boric, ha llevado a los expertos académicos a reflexionar seriamente sobre las implicaciones que tendría esta invasión estadounidense a Venezuela para la comunidad internacional, en particular para los marcos de gobernanza internacional existentes. De acuerdo con Cristina Pecequilo, profesora de la Universidad Federal de Sao Paulo (Unifesp), el ataque de Estados Unidos a Venezuela durante la madrugada de este sábado abre un precedente peligroso para América Latina, y genera preocupación por posibles interferencias en las próximas elecciones de Brasil, que tendrán lugar en octubre de este año, porque «Militarmente, no hay posibilidad de que ningún país de América del Sur resista una intervención de este tipo». Para Gabriel Merino, sociólogo e investigador adjunto del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas de Argentina (Conicet), «en un escenario multipolar y de declive relativo, Estados Unidos se repliega sobre la región buscando reafirmar su dominio geopolítico y el control de sus recursos estratégicos por la fuerza». Merino citó a Henry Kissinger describiendo la situación actual para toda América Latina afirmando que «ser enemigo de Estados Unidos es peligroso, pero ser su amigo es fatal». A juicio de Máriam Martínez-Bascuñán, profesora de Teoría Política de la Universidad Autónoma de Madrid, la hegemonía americana se sostuvo durante décadas «no solo por su capacidad militar, sino por la pretensión de representar algo más que puro poder», pero con el bombardeo de Caracas «está destruyendo el único recurso» que aún tenía, que es la legitimidad. «EE. UU. siempre violó el derecho internacional cuando le convenía, pero mantenía la ficción de respetarlo», argumentó la profesora española, afirmando que lo que murió junto con la soberanía de Venezuela, es «la ficción de un orden basado en normas». Lamentó que la Unión Europea solo emitiera un comunicado con sintaxis diplomática que reitera que «los principios del derecho internacional deben ser respetados» pero no dice por quién, mientras pide «contención», sin especificar a quién. En opinión de Daniel Kersffeld, otro investigador de Conicet, las llamadas «narcolanchas», la supuesta pertenencia de Maduro al Cartel de los Soles, el terrorismo transfronterizo del Tren de Aragua, entre otros, «se convirtieron en conceptos centrales para justificar una cruzada bélica y una narrativa fácil de vender al público y al sistema judicial» de Estados Unidos. «La principal amenaza por estas horas es para América Latina y, en un sentido más amplio, para el Sur Global», opinó el experto argentino, estimando que la voluntad de poder de Trump y la avidez de las corporaciones que dominan la economía estadounidense se han transformado «en el principal elemento de desequilibrio, inestabilidad e incertidumbre a nivel planetario». Fin

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