RÍO DE JANEIRO, 20 jul (Xinhua) — La decisión del Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, de imponer nuevos aranceles a productos brasileños podría afectar a industrias específicas, pero difícilmente alterará el desempeño general de la balanza comercial de Brasil, coinciden especialistas consultados por Xinhua. Aunque Estados Unidos continúa siendo el segundo mayor socio comercial de Brasil, el creciente peso de Asia, especialmente de China, y la diversificación de los destinos de exportación reducen la vulnerabilidad del país frente a las restricciones comerciales estadounidenses. Según datos oficiales, cerca del 18 por ciento de las exportaciones brasileñas tiene como destino el mercado estadounidense. Además, en el primer semestre de 2026 Brasil registró un déficit comercial de 1.500 millones de dólares con Estados Unidos, al importar más de lo que exportó. Al mismo tiempo, China concentró aproximadamente un tercio de las ventas externas brasileñas, consolidando su posición como el principal socio comercial del país. Para Felipe Queiroz, profesor de Economía Internacional de la Universidad Federal de Minas Gerais (UFMG), el impacto macroeconómico será limitado porque la estructura del comercio exterior brasileño ha cambiado profundamente en las últimas dos décadas. «Brasil depende hoy mucho menos del mercado estadounidense que hace veinte años. El crecimiento de las exportaciones hacia Asia y Oriente Medio ha reducido el peso relativo de Estados Unidos y ofrece alternativas para muchos productos», afirmó. No obstante, Queiroz advirtió que algunos segmentos industriales enfrentarán mayores dificultades. «Los sectores con mayor valor agregado, como maquinaria, equipos industriales, acero, aluminio o autopartes, tendrán más problemas para redirigir rápidamente sus ventas a otros mercados», explicó. Una visión similar tiene Welber Barral, economista socio de la consultora BMJ, quien considera que las medidas estadounidenses tendrán un efecto más sectorial que sistémico. «Brasil posee hoy una pauta exportadora bastante diversificada y un mercado externo mucho más amplio que hace dos décadas. Habrá impactos sobre determinadas empresas y cadenas productivas, pero no un deterioro significativo de la balanza comercial», dijo Barral. El especialista añadió que la tendencia es que parte de las exportaciones inicialmente destinadas a Estados Unidos encuentre nuevos compradores, especialmente en Asia, Oriente Medio y otros mercados emergentes, aunque ese proceso demande tiempo y ajustes logísticos. La importancia creciente de China aparece como uno de los principales factores que amortiguan el impacto. En los últimos años, el gigante asiático consolidó su posición como principal destino de las exportaciones brasileñas de soja, mineral de hierro, petróleo, carne, celulosa y otros productos básicos, además de aumentar sus compras de alimentos y bienes industriales. Paralelamente, el Gobierno brasileño ha intensificado su estrategia de apertura de nuevos mercados. Solo en los últimos dos años, el Ministerio de Agricultura anunció la apertura de centenares de oportunidades comerciales para productos agropecuarios brasileños en Asia, África y Oriente Medio, mientras el Ministerio de Desarrollo, Industria, Comercio y Servicios busca ampliar las exportaciones de manufacturas y bienes con mayor valor agregado. Para Queiroz, el actual episodio refleja una transformación más profunda del comercio internacional. «Las empresas brasileñas tendrán que acelerar su proceso de diversificación. El centro de gravedad del comercio mundial se desplaza cada vez más hacia Asia y Brasil ya viene adaptando su inserción internacional a esa nueva realidad», concluyó. A corto plazo, los analistas consideran que los nuevos aranceles aumentarán la incertidumbre para algunos exportadores y podrían reducir las ventas hacia Estados Unidos en determinados sectores. Sin embargo, el peso creciente de otros mercados y la mayor diversificación geográfica del comercio exterior brasileño deberían evitar que las medidas provoquen un cambio sustancial en el saldo comercial del país. Fin
