BEIJING, 4 feb (Xinhua) — El primer día de su primera visita de Estado a China, iniciada el domingo, el presidente uruguayo, Yamandú Orsi, visitó el Museo del Partido Comunista de China en Beijing. Para comprender las políticas, los mercados y la diplomacia de China, resulta necesario comprender la lógica que las sustentan, destacó el diario local en inglés China Daily, en un artículo de opinión publicado el martes sobre la visita de Orsi. El viaje del mandatario uruguayo comenzó con las preguntas básicas: ¿Cómo llegó China a esta situación?, ¿cómo piensa? y ¿por qué actúa como lo hace?, de acuerdo con el diario. Así se sentaron las bases para una visita que no se trata solo de comprar y vender, sino de cómo dos países, con gran diferencia en cuanto al tamaño, la geografía y la historia, pueden colaborar para navegar en un orden global turbulento. La visita de siete días de Orsi busca profundizar la asociación estratégica integral entre China y Uruguay, impulsar la cooperación de alta calidad en la Franja y la Ruta y fortalecer la coordinación en asuntos internacionales y regionales de interés común. Claramente, esta relación no se limita a buques de carga y trámites aduaneros; abarca la gobernanza y el multilateralismo, según se resalta en el artículo. Uruguay es una economía con exportaciones agrícolas y alimentarias competitivas a nivel mundial. China es un mercado enorme y abierto con una demanda sostenida. Para Uruguay, China no es solo un cliente, es un mercado que ofrece escala, previsibilidad y margen de planificación a largo plazo. Para China, Uruguay es un socio con fuertes exportaciones y una tradición de apertura. Pero lo que hace más significativa esta visita es el énfasis en la estabilidad y la profundidad. Cuando en mayo pasado el ministro de Relaciones Exteriores de China, Wang Yi, se reunió con el ministro de Relaciones Exteriores de Uruguay, Mario Lubetkin, destacó el respeto mutuo entre países de diferentes tamaños, que se tratan como iguales. Lubetkin respondió subrayando que existe consenso en Uruguay sobre el desarrollo de las relaciones con China. En el volátil mundo actual, una visita de una semana, una delegación numerosa y reuniones de líderes y comunidades empresariales constituyen instrumentos de cooperación y confianza mutua, para los inversores, el público nacional y las potencias externas. Muestran, además, que la cooperación práctica entre China y Uruguay resulta mutuamente beneficiosa y se basa en la igualdad y las reglas del mercado. La relación se extiende mucho más allá de lo económico. Tanto China como Uruguay defienden el multilateralismo, el libre comercio y la equidad internacional. Como miembros del Sur Global, están obligados a defender un sistema basado en reglas y a resistir la presión unilateral y el pensamiento de suma cero. China ha respaldado continuamente la soberanía y el desarrollo de los países de América Latina y el Caribe. Esto resulta clave, pues las relaciones entre China y América Latina y el Caribe suelen ser vistas desde una perspectiva geopolítica por algunos sectores occidentales que tratan a la región como un «patio trasero» de Estados Unidos. Esta mentalidad anticuada se aleja de la tendencia actual, contradice la voluntad de los países de América Latina y el Caribe y obstaculiza su desarrollo. La cooperación entre China y América Latina y el Caribe no se dirige a terceros y no debe estar sujeta a ninguna interferencia externa. La colaboración entre China y América Latina y el Caribe aporta beneficios tangibles a la población local, como han evidenciado los proyectos de infraestructura, sean grandes o pequeños, en el marco de la Franja y la Ruta, los cuales crean empleos locales y mejoran el bienestar de las personas. La colaboración se extiende a la salud, la ayuda en caso de desastres, la tecnología y otros sectores. En cuanto a Uruguay, además de las cadenas de suministro agrícolas, tiene un vasto potencial de cooperación con China en los ámbitos de las energías limpias, así como en los intercambios interpersonales. Uruguay puede desempeñar un papel fundamental como conector regional, conectando Suramérica con Asia-Pacífico, incluyendo la coordinación dentro de los mecanismos multilaterales de apertura, la cooperación en la economía digital y el Área de Libre Comercio de Asia-Pacífico. Aunque separados por océanos, Uruguay y China comparten pasiones, la más famosa de ellas el fútbol, y una creciente curiosidad por sus respectivas sociedades e historias, lo que augura un futuro prometedor para el turismo y los intercambios culturales entre ambas partes, añadió el diario. La visita de Orsi al museo reflejó su profunda comprensión de que los compromisos de China en el exterior se basan en sus concepciones internas sobre el desarrollo, la reforma y la continuidad. En el volátil mundo actual, la verdadera división no es entre el Oriente y el Occidente, ni entre el Norte y el Sur; sino entre quienes creen que el futuro se definirá mediante la cooperación y quienes creen que se moldeará mediante la coerción. Uruguay cree firmemente en la primera opción, y China está dispuesta a seguir ese camino junto al país suramericano. Fin
