RÍO DE JANEIRO, 22 oct (Xinhua) — El Gobierno brasileño anunció hoy el refuerzo de las operaciones para combatir los incendios forestales en el estado amazónico de Pará, con el despliegue de 522 brigadistas, 41 vehículos terrestres y 13 aeronaves, en respuesta al aumento de los focos de calor durante un período marcado por la escasez de lluvias y el riesgo climático asociado al fenómeno de El Niño.
Las operaciones se concentrarán en el oeste de Pará, especialmente en la región conocida como Chapadão, entre los municipios de Santarém y Uruará, donde los equipos federales buscan contener la propagación de las llamas y proteger las áreas forestales y las comunidades cercanas.
El ministro de Medio Ambiente y Cambio Climático, João Paulo Capobianco, informó que los equipos pertenecen al Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables (Ibama) y al Instituto Chico Mendes para la Conservación de la Biodiversidad (ICMBio). El dispositivo aéreo incluye seis aviones Air Tractor, que se utilizarán para lanzar agua sobre las áreas afectadas.
«Estamos trabajando en las acciones preventivas frente a este fenómeno que está haciendo que nuestros bosques sean más susceptibles a los incendios desde 2024», afirmó Capobianco durante una rueda de prensa.
Según los datos presentados por el Gobierno, Pará registraba 321 focos activos de fuego, distribuidos en 76 municipios. Entre el 14 y el 20 de octubre, el Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) detectó 2.991 focos de calor en el estado, 610 más que en el período anterior.
En la región de Chapadão se identificaron 62 incendios forestales. La zona se encuentra próxima a la carretera estatal PA-370 y a conexiones con la carretera Transamazónica, en un territorio que también comprende áreas del municipio de São Félix do Xingu.
El refuerzo de las operaciones se produce en un contexto de menor disponibilidad de lluvias y temperaturas elevadas, condiciones que favorecen la propagación del fuego y dificultan las labores de extinción en la Amazonía.
El Gobierno federal atribuye parte de este escenario a la influencia de El Niño, fenómeno climático que altera los patrones de precipitación y puede agravar la sequía en distintas regiones del norte de Brasil. Las condiciones de vegetación seca aumentan la vulnerabilidad de los bosques, especialmente cuando coinciden con quemas y otras actividades humanas.
Como parte de la respuesta, el Ejecutivo remitió el 21 de octubre al Congreso Nacional una medida provisional que abre un crédito extraordinario de 300 millones de reales (58,14 millones de dólares) en el presupuesto de 2026 para actuaciones de Defensa Civil en varias regiones del país, con especial atención al aumento de los incendios en la Amazonía.
El Gobierno señaló que los recursos buscan acelerar la asistencia a las zonas afectadas, ante las dificultades de los municipios para responder por sí solos a la emergencia y la necesidad de reforzar la coordinación entre las administraciones federal, estatal y local.
Brasil ha reforzado en los últimos años los mecanismos de prevención y manejo integrado del fuego, que combinan vigilancia, formación de brigadistas, coordinación entre instituciones y actuaciones de respuesta. La Política Nacional de Manejo Integrado del Fuego, establecida por la Ley 14.944 de 2024, contempla la participación conjunta de los Gobiernos, las comunidades y otros actores en la prevención y el combate de los incendios forestales.
La prioridad inmediata en el oeste de Pará es contener los focos activos mediante el despliegue de personal y medios aéreos, mientras las autoridades mantienen el seguimiento de las condiciones meteorológicas y de la evolución de los incendios. Fin
