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Enfoque de China: Exposiciones de países latinoamericanos cautivan al público chino

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Jul 9, 2026

SHANGHAI, 9 jul (Xinhua) — En el lugar donde tradicionalmente se forman filas de espera en el Museo de Shanghai, los visitantes encuentran hoy un sembradío de maíz que conduce a la exposición «En lo alto del árbol del mundo: Antiguas civilizaciones americanas», una abarcadora muestra sobre las culturas de Mesoamérica y los Andes que despierta gran atención entre el público chino. El maíz, elemento central de la entrada, simboliza este encuentro: originario de América, se convirtió en un cultivo esencial en China, demostrando cómo, a través de los siglos, las semillas de distintas civilizaciones han logrado echar raíces profundas en tierras lejanas. La exposición, inaugurada el miércoles y abierta a los visitantes hasta el 14 de noviembre de 2027, reúne cerca de 3.000 piezas arqueológicas de las culturas ancestrales de la región y está destinada a convertirse en uno de los eventos culturales más prolongados e influyentes de su tipo. La muestra se articula en torno a la cosmogonía del «árbol del mundo» y abarca desde el año 1200 a. C. hasta el siglo XVI. Entre las joyas exhibidas destacan la monumental Cabeza Colosal Olmeca 4, la Estela 51 de Calakmul, la trompeta de caracola con incisiones y el tocado frontal con plumas. Un atractivo especial de la muestra es el diálogo intercultural que propone, ya que 15 valiosas piezas provenientes de siete provincias chinas se presentan de forma conjunta con los tesoros americanos. «La distancia geográfica entre China y América ha mantenido a nuestras civilizaciones envueltas en un halo de misterio», explica a Xinhua Chu Xiaobo, director del Museo de Shanghai. El objetivo de la muestra, añade, es ofrecer una visión panorámica de los olmecas, los mayas, los aztecas y los incas, acercando al público chino «piezas que solo figuraban en los libros de texto». Este logro es fruto de una estrecha colaboración con instituciones culturales de México y Perú. Para José Luis Perea, secretario técnico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de México, la muestra va más allá de lo estético: «Como seres humanos y sociedades, compartimos interrogantes fundamentales: ¿De dónde venimos? ¿Hacia dónde vamos?». Perea destaca que la exposición invita a los visitantes a hallar en el patrimonio cultural una experiencia que enriquezca su propia vida. En China, el interés por la cultura latinoamericana se ha convertido en una tendencia creciente. Hace apenas dos meses, el Museo Capital de Beijing inauguró la mayor exposición al público desde su fundación vinculada con las culturas americanas, con el título «Maíz-oro-jaguar: Gran exposición de las antiguas civilizaciones maya y andina». Con una superficie de casi 10.000 metros cuadrados, la muestra reúne unas 800 piezas provenientes de México y Perú que trazan una línea histórica de más de 3.000 años. A través de estos tres símbolos culturales, presenta los fundamentos económicos y espirituales, así como las estructuras de poder, de las antiguas civilizaciones americanas. En Shanghai, una niña de 8 años observa fascinada por primera vez los «rostros de cerámica», mientras que una funcionaria de base busca llevar a colectivos vulnerables la experiencia de la exposición de Shanghai, como un ejemplo de democratización del saber. «Lo más conmovedor es observar cómo, pese a las distancias, los seres humanos han respondido a los mismos desafíos naturales con una vitalidad y creatividad paralelas», reflexiona Bao Wenwei, subdirector del departamento de exposiciones del museo, al abordar la trascendencia de la conexión humana que posibilita esta exposición. La dinámica cultural no se limita a los grandes museos. Iniciativas privadas como la «Residencia de Mil Gotas», fundada por el argentino Guillermo Bravo en Beijing, permiten que artistas latinoamericanos residan semanas en China, creando obras que fusionan sus raíces con su vivencia en el gigante asiático. «Al interactuar con la sociedad china, la expresión de los artistas evoluciona. Es una resonancia que el público local sabe apreciar», afirma Bravo. Este hervor cultural se sustenta en una robusta voluntad diplomática. Tras la cuarta reunión ministerial del Foro China-CELAC de 2025, se impulsaron cinco programas de cooperación para fortalecer la construcción de la comunidad de futuro compartido entre ambas partes, incluyendo el programa sobre civilizaciones. «Más allá de las exposiciones, intensificaremos la cooperación en arqueología conjunta, intercambio de personal y conservación tecnológica», detalla Chu. Los arqueólogos chinos, que se sitúan actualmente a la vanguardia mundial en campos como la tecnología digital aplicada y la teoría arqueológica, buscan ahora, a través de esta colaboración, proyectar una visión global compartida con sus compañeros latinoamericanos. Este impulso también coincide con hitos diplomáticos significativos, como el 55º aniversario de las relaciones entre China y Perú, que se celebra este año, y la antesala del 55º aniversario de los nexos con México, que tendrá lugar en 2027. Como concluye Perea, existe una «voluntad compartida, afable y significativa» para seguir trabajando juntos en favor de la preservación del patrimonio humano. Fin

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