SAO PAULO, 16 ago (Xinhua) — La obra de Tarsila do Amaral (1886-1973), considerada la pintora más importante de la historia de Brasil y figura central del modernismo brasileño, ha vuelto a atraer la atención del público internacional con una exposición inmersiva este fin de semana para acercar su universo artístico en Sao Paulo. La muestra «El Brasil de Tarsila», inaugurada este sábado en el nuevo Nubank Art Lab, instalado en el Conjunto Nacional, permanecerá abierta hasta el 31 de octubre y forma parte de las celebraciones por los 140 años del nacimiento de la artista, que se cumplen el 1 de septiembre. Con alrededor de 40 obras reproducidas en proyecciones de 360 grados, la exposición convierte las pinturas de Tarsila en una experiencia sensorial que combina imágenes, sonidos, aromas, escenografía y dispositivos interactivos distribuidos en 14 salas. El recorrido permite al visitante entrar en paisajes de la artista, escuchar sus frases durante un viaje en tren, fotografiarse junto al célebre «Abaporu» o incluso incorporar su rostro a una representación de «Operarios», una de las obras emblemáticas del modernismo brasileño. En 1928, Tarsila pintó «Abaporu», obra realizada como regalo para el escritor Oswald de Andrade, su entonces pareja, que se convertiría en uno de los símbolos del movimiento y en una de las pinturas más reconocidas del arte brasileño. Abaporu, valorada en decenas de millones de dólares, está representada en esta exposición de luz y reproducciones gigantes y es propiedad del Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Aires, Argentina. Tarsila do Amaral nació en 1886 en Capivari, en el interior del estado de Sao Paulo, y se convirtió en una figura fundamental de la renovación artística brasileña durante las décadas de 1920 y 1930. Su obra incorporó elementos de la cultura popular, paisajes y personajes brasileños, al tiempo que dialogó con las vanguardias europeas. Su trayectoria está estrechamente vinculada al Movimiento Antropofágico, una de las corrientes más originales del modernismo brasileño, que defendía la apropiación y transformación de influencias extranjeras para crear una expresión artística propia de Brasil. La exposición también presenta versiones inmersivas de obras como «Antropofagia», «A Cuca», «El sueño», «Sao Paulo», «Religiones brasileñas», «Figura sola» y «Autorretrato (El abrigo rojo)», además de dibujos e imágenes relacionados con los viajes y las referencias que marcaron la producción artística de Tarsila do Amaral. «Nos estamos comunicando con quien nunca vio a Tarsila, con quien no conoce a Tarsila, pero también con quien conoce a Tarsila», afirmó la curadora Juliana Miraldi, en la presentación privada a la prensa. Según explicó, la selección busca ser democrática y acercar obras que difícilmente pueden ser vistas por el público porque se encuentran en espacios inaccesibles. La curadora Paola do Amaral Montenegro, sobrina nieta de la artista, destacó que la exposición fue concebida como una nueva manera de presentar su legado, sin recurrir a las obras originales. «Quisimos traer algo diferente. De hecho, quisimos que hubiera una inmersión en obras que tampoco son muy conocidas en la vida de la artista», afirmó. Uno de los elementos distintivos de la muestra es que su contenido audiovisual no fue generado mediante inteligencia artificial. Treinta y dos artistas digitales y plásticos participaron en la creación de las animaciones, texturas, luces y movimientos que acompañan las obras. La exposición busca así utilizar la tecnología como una herramienta para ampliar la experiencia artística y no como sustituto de la creación. «Hoy existen autores de la filosofía, la sociología y el psicoanálisis que retoman la importancia de los sentidos y los afectos y hablan de cómo la alegría, la participación y la capacidad de emocionarse también son una forma de conocer», explicó Miraldi. Una exposición anterior de la artista, «Tarsila Popular», recibió más de 400.000 visitantes y se convirtió en una de las muestras más concurridas de la historia del Museo de Arte de Sao Paulo (MASP). Fin
