BUENOS AIRES, 16 ago (Xinhua) — Una nueva y exitosa edición de la Feria del Libro Raro y Curioso concluyó hoy domingo en la ciudad argentina de Buenos Aires, donde durante dos días consecutivos miles de interesados en la literatura disfrutaron de la posibilidad de tener frente a sus ojos libros difíciles de encontrar y de un alto valor bibliófilo. La propuesta comenzó el sábado y concluyó este domingo en el Centro Cultural Recoleta (CCR), en la zona norte de la capital, con entrada libre y gratuita. Los organizadores de la actividad explicaron a Xinhua que la feria brindó la posibilidad a los asistentes de encontrar ejemplares raros y escasos. «La feria no solo se enfocó en libros raros del pasado aportados por librerías anticuarias que participaron del evento, sino también en libros raros del presente, que llegaron de la mano de distintas editoriales que llevan a cabo una labor artesanal», dijo a esta agencia el librero anticuario e investigador Agustín D’Ambrosio. A lo largo de un fin de semana lluvioso en la ciudad, quienes llegaron al CCR disfrutaron y se sorprendieron con libros producidos artesanalmente, realizados en tiradas de pocos ejemplares, encuadernados a mano o impresos en prensas antiguas, con tipografía de plomo y papeles especialmente utilizados. La propuesta concitó la atención de libreros, editores y amantes de los libros y la literatura, dijo D’Ambrosio, un especialista en libros raros que celebró el lazo que une a la capital argentina con el mundo literario. «Buenos Aires es una ciudad con una tradición muy fuerte de librerías, de lectura como práctica cotidiana y de un mercado editorial, incluido el de libros usados y antiguos, sorprendentemente vivo. La existencia misma de una feria como esta presupone que hay un ecosistema desarrollado de librerías anticuarias, coleccionistas, editoriales artesanales y lectores curiosos dispuestos a sostenerlo. Eso no es un dato menor en el contexto latinoamericano actual», explicó el entrevistado. El fundador y organizador de la Feria del Libro Raro y Curioso agregó que «a nivel país, Argentina conserva una cultura del libro y la lectura con raíces profundas, asociada históricamente al desarrollo de bibliotecas y educación pública, a una tradición editorial del siglo XX muy potente y a una vida intelectual que siguió encontrando en el libro nuevo, usado, raro, un espacio de encuentro incluso en contextos económicos difíciles». Entre otros ejemplares, los asistentes pudieron apreciar la obra «La mala vida en Buenos Aires», un ensayo criminológico del año 1908 escrito por el jurista y criminólogo Eusebio Gómez. «La obra retrata, desde una mirada clasista, a los sectores marginales de Buenos Aires. Pero el libro se lee hoy a contrapelo de esas intenciones, como uno de los pocos testimonios de época sobre esos mundos subalternos porteños de comienzos del siglo XX, que de otro modo apenas dejaron huella escrita. Es rareza y curiosidad a la vez: poco frecuente en el mercado y revelador, tanto por lo que dice como por cómo lo dice», detalló D’Ambrosio. También se pudo acceder a la obra «La última inocencia», de Alejandra Pizarnik, una edición del año 1956 dedicada a León Ostrov que lleva la firma de la autora y una dedicatoria que testimonia que perteneció al poeta César Fernández Moreno, hijo de Baldomero Fernández Moreno. «La dedicatoria también indica la dirección en la que Alejandra vivía, la de casa de sus padres, en la calle Lambaré, en Avellaneda. Más allá de la escasez del libro en sí, el segundo libro de Pizarnik, publicado a los 20 años y el que ella misma decidió considerar el inicio ‘oficial’ de su obra, lo que vuelve único a este ejemplar es la cadena de posesión», explicó el entrevistado. A lo largo de dos días, la propuesta incluyó la exhibición y venta de libros raros, charlas, paneles y distintas actividades, como un panel de libreros hablando de los ejemplares más curiosos de sus bibliotecas, la proyección de un mediometraje sobre libros raros y una demostración en vivo del proceso artesanal completo de un libro hecho a mano, con la fabricación del papel, la encuadernación y la impresión en una pequeña minerva a palanca. Fin
