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Especial: Pueblos indígenas del sur de México comparten el legado de generaciones en creaciones artesanales

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Ago 17, 2026
Por Edna Alcántara y Zhai Shurui OAXACA, México, 16 ago (Xinhua) — El estado de Oaxaca, ubicado en la región sur de México, destaca como un centro emblemático en la producción artesanal de textiles con técnicas ancestrales que se reproducen y se mantienen vivas a través de generaciones. En comunidades como San Pablo Villa de Mitla y Teotitlán del Valle, los telares de cintura y pedales son fundamentales en la creación de piezas únicas. Estas piezas cobran vida con colores naturales, bordados de grecas mixtecas o zapotecas, que son etnias de la localidad, pero también con finos brocados que plasman otras figuras como flores. En San Pablo Villa de Mitla, un Pueblo Mágico reconocido por su tradición textil zapoteca, el Taller Fega, dirigido por la maestra Amalia Hernández Ramírez, es un ejemplo vivo de la integración entre lo ancestral y lo moderno. En el lugar, las técnicas centenarias se reinventan a diario, al tener como principio tanto la inspiración como el sustento de las familias locales. El Taller Fega es un microcosmos de cultura y tradición, en el que la familia Hernández Ramírez teje historias en cada hilo, mientras que los nietos también participan de forma activa en el aprendizaje del oficio desde temprana edad para asegurar la continuidad de un legado centenario y artístico. «Hay cultura y tradición en cada pieza», comentó Amalia Hernández, quien expresó satisfacción al saber que los visitantes del lugar que adquieren sus productos se llevan consigo un fragmento de esa riqueza cultural. Con tres telares de pedal hechos de madera, un urdidor y un enredador de hilo, doña Amalia ha logrado expandir su negocio más allá del taller, al colocar sus productos en tiendas de ropa de la ciudad de Oaxaca, capital del estado, que gracias al uso de tecnología y ventas digitales, ha alcanzado mercados internacionales. El catálogo del taller ha evolucionado para incluir diseños más modernos como sacos y pantalones, pero siempre con el principio de preservar las raíces. El municipio mexicano de Teotitlán del Valle, ubicado a unos 30 kilómetros de la ciudad de Oaxaca, es así reconocido en el mundo por la elaboración de tapetes de lana tejidos a mano, una tradición que ha pasado de generación en generación. Sus artesanos emplean técnicas ancestrales y tintes naturales obtenidos de la grana cochinilla, el añil, la cáscara de nuez y el fruto de la granada, lo que otorga vida a piezas únicas que reflejan la identidad zapoteca. Desde niño, el artesano Neri David González ha seguido la tradición textil de Oaxaca, una práctica que incluso lo llevó este año a ganar premios nacionales por sus obras elaboradas con lana y algodón teñidos con pigmentos naturales. Su trabajo artesanal no solo preserva técnicas tradicionales, sino que también narra historias contemporáneas a través de tapetes y tejidos. Dentro de esta multiculturalidad destacan los bordados de otros poblados y municipios locales como Juchitán, en el que destacan las grandes flores en faldas y blusas. Un ejemplo de todo ello es el joven artesano, Braulio Luna López, de 27 años, quien representa la quinta generación de bordadores en su familia con un trabajo que testimonia el legado que perdura a través del tiempo. Braulio combina técnicas antiguas con una visión creativa para mantener viva la tradición, gracias a su madrina «Teresita» Carrasco, una artesana octogenaria que heredó el legado de los bisabuelos. En pleno corazón del estado sureño se encuentra el Museo Textil de Oaxaca, inaugurado en 2008 y dedicado a investigar, dignificar y difundir las artes textiles. El responsable del área de Difusión y Comunicación del sitio, Salvador Maldonado, refirió las similitudes entre las técnicas textiles oaxaqueñas y las prácticas de Asia. «Sí hablamos de similitudes, pues el textil es un lenguaje no necesariamente de palabras. Es un lenguaje a través de los hilos, de las agujas, de los telares donde encontramos muchos paralelos de lo que son las técnicas», explicó. De acuerdo con Maldonado, algunas de estas influencias como bordado y la seda «llegaron por intercambio de conocimientos» y «durante tantos períodos de la historia de México». «También se fue alimentando de muchas técnicas que fueron llegando de materiales sobre todo de esos intercambios que les comento que se siguen viendo hoy en día y de rutas comerciales sobre todo de Asia», dijo el entrevistado. «Se intercambiaban mercancías a través de los galeones», agregó Maldonado, al explicar que en el estado mexicano de Chiapas (sureste) también se puede ver en el huipil (vestido prehispánico) y las faldas de enredo. La economía oaxaqueña se beneficia también de forma significa de la producción artesanal de textiles, al representar más del 6 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB) estatal, en un marco en que más de 95.000 artesanos mantienen vivas las tradiciones y posicionan a Oaxaca como el principal productor de artesanías en México. A pesar de los desafíos económicos y sociales, tanto Amalia, Braulio y Neri están comprometidos con preservar y compartir a las nuevas generaciones los conocimientos heredados, ya que cada prenda es un pedacito de cultura y tradición que lleva consigo la memoria de sus pueblos. En cada hilo teñido con grana cochinilla o caracol púrpura, en cada puntada minuciosa late el corazón vibrante de Oaxaca. Fin

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